La médica que se contagió coronavirus, grabó un desesperado video y ahora quiere volver a trabajar
Se llama Mónica Contreras, es obstetra y hace tres semanas que no abraza a sus hijos. Desde que comenzó el aislamiento obligatorio, cada vez que llegaba al hospital se deseaba más que nunca con ...
Se llama Mónica Contreras, es obstetra y hace tres semanas que no abraza a sus hijos. Desde que comenzó el aislamiento obligatorio, cada vez que llegaba al hospital se deseaba más que nunca con sus compañeros “buena guardia”. Es un mensaje que se repite como un mantra, como una cábala y encierra el más íntimo de los deseos para un médico: que todo salga bien. Sin embargo, el lunes pasado se despidió de sus hijos a través de un vidrio. Salía hacia una clínica donde quedó internada: tenía coronavirus.
La noticia de su contagio se transformó en bronca e impotencia. Tanto, que grabó un video en su perfil de Facebook para denunciar que en el hospital no le habían dado los elementos necesarios de protección básicos. Llamaba, además, a sus colegas de la salud a no atender si no los tenían.
“Nos desprotegieron, nos mandaron a la muerte, esto es como Malvinas, te mandan a pelear con el arma rota y la pólvora mojada -denunció aquel día desde el baño del sanatorio-. Directores, jefes de servicio no te escuchan, subestiman tu trabajo, subestiman esta infección. Me dan vergüenza cada uno de ellos. Ahora llaman para darte aliento, fuerzas, y te dicen ‘lo que necesites’. Ahora es tarde. Ya tengo coronavirus”.
Mónica trabaja en el Hospital Dr Ricardo Gutiérrez de La Plata. Otra de sus compañeras, también ginecóloga, había denunciado con angustia que a pesar de que tenía fiebre y síntomas no había recibido ayuda médica en la línea 148, la encargada de atender las consultas de orientación por coronavirus. “Me da mucha tristeza que nos maltraten”, decía. A ella, el test le dio negativo.
Cuando comenzó a circular el video, desde Hospital platense rechazaron las acusaciones. El director ejecutivo del Gutiérrez, César Fidalgo, afirmó: “No sabemos cómo ni dónde se contagió". Y afirmó que no entendía cuál era el motivo “de la crítica que hizo la doctora en las redes sociales”. "Debe estar vinculado al difícil momento que le toca vivir. Lo que quiero dejar en claro es que nuestro hospital no está para nada desabastecido”, remarcó. Además, dijo: "Si no tuviéramos insumos yo sería el primero en reclamarlo”. En un mensaje por Facebook, desde el Sector Materno-Infantil del hospital subrayaron que hasta el jueves no habían tenido “ningún paciente sospechoso de COVID-19” y que “si una de las profesionales es positiva para el mismo, debe haberse contagiado en sus otras actividades”.
Mónica Contreras también trabaja en una unidad sanitaria de Quilmes llamada María Eva, que el mismo miércoles fue cerrada por la Secretaría de Salud del municipio a raíz del contagio de la médica. También se aisló a diez personas “de contacto estrecho” con la profesional y quedaron bajo observación, según informó la comuna.
Medica de La Plata contrajo coronavirus (Infobae)“Es imposible saber dónde me contagié -sostiene Mónica en diálogo con Infobae-. Pero me parece apresurado e irresponsable decir que no me contagié ahí. Además un residente y un ginecólogo presentaron síntomas y están a la espera de los resultados para saber si se infectaron”.
Por eso, la médica se ríe cuando le dicen que atienda a distancia. "¿Cómo hago para atender un parto a dos metros? ¿Cómo hago para escuchar los latidos de un bebé que está por nacer si no me acerco? ", se pregunta. “Lo que se necesita es el material de bioseguridad básico para trabajar”.
El 20 de marzo, el día que el presidente Alberto Fernández anunció el aislamiento, ella se atrincheró en el quincho de su casa. A su familia le pareció excesivo, pero la dejaron. Su perro, Dumbo, se quedó en la puerta de su improvisado nuevo hogar. Desde ese día, cada vez que volvía hacía el procedimiento que hacen todos los profesionales de salud en su regreso: se sacaba la ropa, se bañaba, y recién ahí saludaba. Pero saludaba detrás del vidrio y solo tenía contacto a distancia.
Ya antes de que se decretara la pandemia, la médica y otra compañera de su sector, Macarena Alimón, comenzaron a pedir el equipo de bioseguridad de protección. “El equipo estándar, no el que destinado para los médicos que atienden a casos sospechosos”, aclaró. Pero asegura que le dijeron que no había y que “igual no había circulación viral”. Empezó así una recorrida por distintos responsables. “Parecía el cuento del abuelito del PAMI que lo mandaban de oficina en oficina”, dijo. Incluso, sentía como si la trataran de “exagerada”. Finalmente, los elementos aparecieron. “No sé cómo hizo, pero después de idas y vueltas la jefa del servicio nos dio una a cada una”, afirmó.
Publicación de FacebookHace una semana, le dieron en el hospital la vacuna antigripal. Al día siguiente empezó a sentirse como si se hubiese resfriado, pero ya sabía que eso era normal después de la aplicación. Lo dejó pasar. A la noche, como sus hijos adolescentes estaban ayudando con las tareas de la casa, su hija le pidió que fuera hasta la heladera porque había olor feo. Al acercarse, se dio cuenta que no sentía nada. “¿Cómo que no olés si huele horrible?”, le contestó la adolescente. Primera alarma.
Llamó a su amiga Macarena para preguntarle cómo estaba. La ginecóloga estaba igual, sin olfato ni gusto, y con unas líneas de fiebre. Llamaron entonces a la infectóloga del hospital para preguntar si podía ser la vacuna, pero la profesional les dijo que después de tantas horas ya no era por eso.
Al día siguiente, sin embargo, le dolía todo el cuerpo. Fue la segunda alarma. Y llamó al 148, el teléfono que habilitó la provincia de Buenos Aires para atender las consultas de coronavirus. “Me dijeron que por mis síntomas no entraba como caso sospechoso. Les dije que era personal de salud y que el lunes tenía que ir a una guardia. Que me diera su nombre y el de su responsable”, cuenta. “Cómo puede ser que en estos momentos no se den cuenta que si sos personal de salud tienen que evaluarte”, se indigna.
Aún a contramarcha de lo que dicen todos los médicos, terminó yendo a la guardia del Hospital Italiano, en La Plata. “Nunca me voy a olvidar de la cara de susto de mis hijos cuando me iba”, confiesa. Desde el otro lado del teléfono, también percibió el miedo de su mamá, licenciada en enfermería del hospital Gaspar Campos de Lobos.
Después de atenderla, el médico fue sincero: “Vos sabes que te tengo que internar”. Y aunque ella hubiera querido ido a su casa, a guardarse en su quincho hasta la espera de los resultado, aceptó las reglas. El miércoles, antes del inicio de la Semana Santa, llegaron los resultados que confirmaron que era COVID-19 positivo. Fue en ese instante que grabó el video que colgó en su perfil de Facebook y que se difundió por varias redes. Ahí denunció que no había tenido los elementos de bioseguridad, que los estaban “mandado a morir” y llamaba a sus colegas de la salud a no atender si no los tenían.
Mónica en el quincho de su casa, lejos de sus hijos“Se lo toman como algo personal y esto es preocupante de verdad. Acá estamos todos en riesgo. Siempre creíamos que el primer médico contagiado iba a hacer algún clínico de la guardia, que les toca ver todo.... Y resulta que no. Creo que inicialmente subestimaron esto. Si antes no teníamos los elementos básicos, ahora es importante que los tengamos”, señala.
Sobre las críticas que disparó hacia las autoridades de su trabajo, la obstetra afirma: “Yo sé que este es un momento para ponerle el pecho. Y sí, está bien, Salud siempre tuvo un presupuesto bajo y cada uno estar peleando desde su puesto para tener las cosas... Pero yo prefiero me digan ‘no te los doy porque no los tengo’ y no que me digan que no los necesito".
Por su video, hasta un médico italiano le escribió por redes sociales para decirle que su mensaje estaba reflejando lo que vivían ellos también, en el otro lado del mundo. Para leerlo, le tuvo que pedir a la madre de una amiga que se lo tradujera. Un investigador del Conicet también la contactó para participarla en un proyecto que permita descubrir los secretos de esta enfermedad.
¿Cómo sigue su vida? “Por suerte llegué este viernes a mi casa, aunque sigo en mi quincho. Estoy esperando los resultados de los dos análisis que me hicieron. Si dan negativo, quiere decir que ya no estoy transmitiendo el virus. Y ya puedo volver a mi vida normal”, explica.
“¿Y querés volver a trabajar?”, pregunta Infobae. “Vos sabés que sí”, responde. “Mi profesión es maravillosa... El momento de ver a una madre con su hijo recién nacido es inigualable. Nosotros somos testigos de eso. No importa cuántos partos hayas hecho, siempre es conmovedor”.
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