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La parálisis de la gestión: el vacío profesional en la intendencia de Morteros

Dos años y lo único que creció fue el déficit

La parálisis de la gestión: el vacío profesional en la intendencia de Morteros

Dos años y lo único que creció fue el déficit

A dos años de la asunción de Sebastián Demarchi como intendente de Morteros (2023-2027), el balance profesional de su administración deja mucho que desear, mostrando señales claras de una gestión inoperante ante las necesidades reales de la ciudad. A pesar de los discursos grandilocuentes y los intentos por visibilizar una "transformación", la realidad cotidiana de los vecinos demuestra un estancamiento en áreas clave y una falta de capacidad técnica para resolver problemas estructurales.

La inoperancia se refleja en la incapacidad de la administración local para generar proyectos propios que trasciendan la simple prestación de servicios básicos, dependiendo casi exclusivamente de la ayuda provincial para sostener la estructura municipal. En lugar de un plan estratégico sólido, se observa una política de improvisación, donde las urgencias se manejan con parches en lugar de soluciones de fondo, evidenciando una falta de visión técnica profesional.

La gestión ha demostrado ser incapaz de gestionar el crecimiento de la ciudad, con obras públicas que avanzan a un ritmo lento o que no cubren las necesidades de los distintos barrios. En el plano administrativo, se percibe una falta de proactividad, dejando que la burocracia se imponga sobre la eficiencia.

Más allá de las fotos y los anuncios mediáticos, los ciudadanos notan una gestión sin rumbo técnico, que carece de la planificación necesaria para enfrentar los desafíos económicos actuales. La falta de un equipo profesional sólido se hace notar, convirtiendo a la gestión de Sebastián Demarchi en una administración que queda debiendo respuestas y resultados concretos a la comunidad de Morteros

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