El coronavirus detiene el turismo en Ãfrica y los cazadores furtivos matan más rinocerontes
Un rinoceronte blanco de dos meses de edad en un helicóptero de Rhino 911 para su rehabilitación en la provincia Noroeste de Sudáfrica el 8 de marzo de 2020. (Nico Jacobs vÃa The New York Times) ...
Un rinoceronte blanco de dos meses de edad en un helicóptero de Rhino 911 para su rehabilitación en la provincia Noroeste de Sudáfrica el 8 de marzo de 2020. (Nico Jacobs vÃa The New York Times) (NICO JACOBS/)
Las últimas semanas no han sido fáciles para Nico Jacobs, fundador de Rhino 911, una organización sin fines de lucro que proporciona transporte de emergencia en helicóptero a rinocerontes que necesitan ser rescatados en Sudáfrica. Eso se debe a que los tiempos que corren son mucho peores para los rinocerontes.
Desde que Sudáfrica anunció el cierre nacional el 23 de marzo para limitar la propagación del nuevo coronavirus, Jacobs ha tenido que responder a un incidente de caza furtiva de rinocerontes casi todos los dÃas. El 25 de marzo, rescató a una crÃa de rinoceronte blanco de 2 meses de edad cuya madre habÃa sido asesinada por cazadores furtivos. Al dÃa siguiente lo llamaron para que rescatara a dos rinocerontes negros a los que les habÃan cortado los cuernos también cazadores furtivos. Cuando finalmente los localizó era demasiado tarde, ambos estaban muertos.
“Tan pronto como el bloqueo llegó a Sudáfrica, comenzamos a tener una incursión casi todos los dÃasâ€, dijo Jacobs.
Mencionó que al menos nueve rinocerontes han sido cazados furtivamente en la provincia Noroeste de Sudáfrica desde el inicio del cierre, “y esos son solo de los que sabemosâ€.
En la nación vecina de Botsuana, según Rhino Conservation Botswana, una organización sin fines de lucro, se han cazado de manera furtiva por lo menos seis rinocerontes desde que el paÃs cerró sus fronteras para detener la propagación de la COVID-19. Y la semana pasada el gobierno del paÃs anunció que cinco presuntos cazadores furtivos habÃan sido asesinados por el Ejército de Botsuana en dos incidentes separados.
Al menos nueve rinocerontes han sido cazados furtivamente en la provincia Noroeste de Sudáfrica desde que comenzó la pandemia, “y esos son solo de los que sabemosâ€, dijo Nico Jacobs, fundador de Rhino 911. (Nico Jacobs vÃa The New York Times) (NICO JACOBS/)Si bien la caza ilegal no es poco común en Ãfrica (en la última década se han cazado de manera furtiva más de 9000 rinocerontes), los conservacionistas comentaron que los incidentes recientes en Botsuana y Sudáfrica eran inusuales porque se produjeron en lugares turÃsticos que, hasta ahora, se consideraban refugios relativamente seguros para la vida silvestre.
Los cierres nacionales, los cierres de fronteras, las restricciones a los visados por la emergencia, las cuarentenas y otras medidas establecidas para detener la propagación del coronavirus han constreñido gravemente la industria turÃstica de Ãfrica, que asciende a 39.000 millones de dólares. Ese negocio motiva y financia la conservación de la vida silvestre en todo el continente, lo que hace temer a algunos expertos que los animales amenazados y en peligro de extinción puedan convertirse en vÃctimas adicionales de la pandemia.
“A estos animales no solo los protegen los guardas forestales, sino también la presencia de turistasâ€, dijo Tim Davenport, quien dirige los programas de conservación de especies para Ãfrica en la Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre. “Si eres un cazador furtivo, no vas a ir a un lugar donde hay muchos turistas. Vas a ir a un lugar donde hay muy pocosâ€.
En esta época del año, los parques nacionales, las reservas de conservación y las reservas privadas de caza de Ãfrica deberÃan estar repletas de turistas y cazadores deportivos. Pero gracias a los cierres de fronteras y a las medidas enérgicas contra los viajes internacionales, los extranjeros no podrÃan visitar estos paÃses aunque quisieran.
“Es muy desafortunadoâ€, dijo Anthony Ntalamo, propietario de Tony Mobile Safari, una compañÃa de safaris con sede en Botsuana que esperaba más de 150 clientes en los próximos meses.
Sudáfrica, Botsuana, Tanzania, Kenia y otros paÃses africanos dependen del turismo para financiar la conservación de la vida silvestre. En Sudáfrica, por ejemplo, alrededor del 85 por ciento del financiamiento de 2018 para la institución de gestión de la vida silvestre y los territorios públicos del paÃs, Parques Nacionales de Sudáfrica, procedió de fuentes relacionadas con el turismo, como las tarifas de entrada a los parques y los permisos de caza deportiva.
Sin esos ingresos, muchos parques, reservas privadas y espacios de conservación comunitarios no podrán pagarles a sus empleados.
Lynne MacTavish, gerente de operaciones de la Reserva de Vida Silvestre de Mankwe, en la provincia Noroeste de Sudáfrica, está haciendo todo lo posible para evitar ese escenario. Su reserva de 4734,82 hectáreas deberÃa estar repleta de investigadores y turistas visitantes. Pero desde que llegó el coronavirus, solo han sido ella y un equipo muy reducido.
“Estamos en una situación de cero ingresos y nuestros gastos aumentan sin cesar por la lucha contra los cazadores furtivos para proteger la reservaâ€, dijo MacTavish. “Decir que es una situación desesperada es una subestimación. Estamos realmente en una crisis aquÃâ€.
Un rinoceronte blanco de dos meses de edad en un helicóptero de Rhino 911 para su rehabilitación en la provincia Noroeste de Sudáfrica el 8 de marzo de 2020. (Nico Jacobs vÃa The New York Times)
Al menos nueve rinocerontes han sido cazados furtivamente en la provincia Noroeste de Sudáfrica desde que comenzó la pandemia, “y esos son solo de los que sabemosâ€, dijo Nico Jacobs, fundador de Rhino 911. (Nico Jacobs vÃa The New York Times)
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