La economÃa del dÃa después del coronavirus dependerá de la coordinación de las polÃticas públicas con las empresas
El presidente Alberto Fernández mantiene una activa relación con los sectores de la producción y el comercioLa plaga de Justiniano (540-590), la Muerte Negra (1346-1361), la Gran Plaga de Londre...
El presidente Alberto Fernández mantiene una activa relación con los sectores de la producción y el comercio
La plaga de Justiniano (540-590), la Muerte Negra (1346-1361), la Gran Plaga de Londres (1665-1666), el brote de Tifus de 1811-1812, la gripe española de 1918 y más recientemente el SARS de 2002-2003 y la fiebre porcina (H1N1) de 2009-2010, son las más enfermedades extendidas más recordadas antes de la COVID-19. Muchas de ellas por sus consecuencias polÃticas o bélicas, otras por el número de muertos que ocasionaron, pero ninguna por sus consecuencias económicas. Y si bien hoy se está en el camino de ida de la dinámica de expansión global del brote de la COVID19, y con toda la incertidumbre que ello acarrea, esta pandemia amenaza con ser recordada también y tal vez, principalmente, por sus devastadores perjuicios sobre las empresas y las finanzas de los Estados a nivel local y global.
Hay muchas cosas que no se saben sobre lo que está por delante en el corto plazo, incluso mientras se surfea la crisis sanitaria, por lo que también son muchas las cosas que no se saben sobre cuáles serán los desafÃos que habrá que enfrentar el dÃa después.
Una de las cosas que se desconocen y que es de transcendental importancia es la duración de la pandemia y de la extensión de las cuarentenas obligatorias (no sólo la local sino las globales). Y, por lo tanto, si no hay forma de proyectar esa duración no se podrá prever tampoco la intensidad de las consecuencias económicas; no sólo de las medidas restrictivas relacionadas con el aislamiento obligatorio sino también con las decisiones de polÃtica económicas, financieras y sociales que se tomarÃan (amén de las ya tomadas).
Hay muchas cosas que no se sabe sobre lo que está por delante en el corto plazo, incluso mientras se surfea la crisis sanitaria, por lo que también son muchas las cosas que no se saben sobre cuáles serán los desafÃos que habrá que enfrentar el dÃa después
Cuanto más dure la pandemia y las restricciones, mayor será la caÃda que acusará la actividad económica, más amenazado se verá el empleo (a pesar de que el Gobierno decretó la suspensión de los despidos) y más fuerte y duradera será la contracción que ya se observa en la demanda agregada.
El shock inicial de oferta le va dando y le irá dando paso a un shock de demanda que no podrá ser total e indefinidamente compensado por las polÃticas de estÃmulos fiscal y financiero que impulse el Gobierno (y el resto de los paÃses).
Sólo para dar algunos ejemplos, en el caso de la Unión Europea y de los Estados Unidos, se espera que en el segundo trimestre del año la actividad económica se contraiga entre 15% y 25%. Las proyecciones para todo el año hablan de una recesión global del orden del 4% y caÃdas del PBI del orden 4% a 5% en EEUU y del 9% a 10% en Europa.
Aunque, vale la pena mencionar, que todas estas cifras vienen siendo objeto de revisiones bajistas semana a semana y es muy probable que se sigan revisando en la misma hasta que no se decrete el fin de la pandemia de la COVID-19, como se observa también en la Argentina, como son los casos de la actividad en la industria y la construcción, y en el último Relevamiento de Expectativas del Mercados (REM) por parte del Banco Central.
Tampoco se sabe qué tan distinto será la interacción social y humana después de la pandemia. Ni cuán profundos serán los cambios en los hábitos laborales y en los patrones y canales de consumo. Pero hay algunas cosas que sà ya se saben, y que son muy relevantes a la hora de pensar en el dÃa después de la pandemia. Desde el punto de vista macro, se sabe que la economÃa argentina ya venÃa complicada antes de la pandemia. Y desde varios puntos de vista.
Desde el punto de vista macro, se sabe que la economÃa argentina ya venÃa complicada antes de la pandemia
En primer lugar, la actividad global, a pesar de los supuestos esfuerzos del Gobierno, no arrancaba. Los pronósticos de crecimiento se corregÃan hacia arriba y la inflación estaba lejos de ser contenida. La polÃtica económica mostraba varias inconsistencias con variables nominales creciendo a tasas desorbitantes (el gasto público en los primeros dos meses del año, pre-pandemia, subÃa al 60% anual); mientras otras variables también controladas por el Gobierno lo hacÃan al 0% anual (tarifas, energÃa y dólar). Además, los instrumentos disponibles para hacer polÃtica eran y son limitados. La pandemia encontró a la Argentina floja de instrumentos.
Necesario, pero insuficiente
También se sabe que aplicar cuarentenas tempranas y obligatorias, si bien sirve para moderar el ritmo de contagios para mantenerlo en lÃnea con la infraestructura sanitaria disponible, también requiere de espaldas más anchas en las finanzas públicas si se desean impulsar polÃticas que permitan aliviar las consecuencias de dichas medidas sobre los ingresos del sector privado.
Nótese que la Argentina arrancó con su cuarentena obligatoria al final del verano, mientras que los paÃses del hemisferio norte lo hicieron al final del invierno boreal y empiezan a relajarlas o levantarlas en el medio de la primavera.
Se sabe que aplicar cuarentenas tempranas y obligatorias, si bien sirve para moderar el ritmo de contagios para mantenerlo en lÃnea con la infraestructura sanitaria disponible, también requiere de espaldas más anchas en las finanzas públicas si se desean impulsar polÃticas que permitan aliviar las consecuencias de dichas medidas sobre los ingresos del sector privado ((Presidencia)/)En el hemisferio sur quedan por delante dos meses de otoño y todo el invierno para un virus al que actúa mejor en el frÃo. Cuanto más estrictas y duraderas se proponen las cuarentenas, más hay que pensar en recursos fiscales o en más financiamiento. Pero el Estado argentino no cuenta con dichos instrumentos: no tiene ahorros, no tiene crédito, y no tiene moneda.
Aplicar recetas sanitarias y polÃticas económicas de contención de corte europeo no sólo no tiene en cuenta algunas caracterÃsticas propias de su sistema económico (el déficit fiscal y la precariedad habitacional de una masa importante de la población o la informalidad laboral, por ejemplo) sino que tampoco tiene en cuenta las restricciones para hacer polÃtica económica activa que enfrenta la Argentina.
Cuanto más estrictas y duraderas se proponen las cuarentenas, más hay que pensar en recursos fiscales o en más financiamiento. Pero el Estado argentino no cuenta con dichos instrumentos: no tiene ahorros, no tiene crédito, y no tiene moneda
Por estas horas fue el propio presidente Alberto Fernández quien dijo, luego de evaluar la situación “…no me corran con la economÃaâ€. Toda una declaración y volviendo a hacer uso de un falso dilema que él mismo asumió, es la economÃa o la salud. Pero lo que parece natural en el medio de la emergencia, puede tener consecuencias muy negativas el dÃa después. Es probable que las polÃticas que se han anunciado y se están aplicando y que se podrÃan aplicar en el futuro, más que favorecer el rebote, lo obstaculizarán.
En este contexto, donde la macroeconomÃa tiene una preponderancia enorme sobre el dÃa de la microeconomÃa, la empresaria y sectorial, cabe preguntarse qué pueden hacer para prepararse para el dÃa después.
Una cuestión central, muchas veces no comprendida desde las oficinas de la administración estatal, es que el principal activo de las mayorÃas de las empresas privadas es su gente, sus trabajadores, su capital humano. Por lo que primero que hay que pensar es que el ritmo de vuelta a la normalidad tiene que ser voluntario y dictado por la capacidad de cada firma de garantizar la salud de sus trabajadores. Las empresas pueden hacer un montón de cosas para cuidar a sus empleados en esa vuelta, pero las personas y el miedo al contagio las excede.
Una cuestión central, muchas veces no comprendida desde las oficinas de la administración estatal, es que el principal activo de las mayorÃas de las empresas privadas es su gente, sus trabajadores, su capital humano
A esta altura parece bastante probable que las restricciones se relajen o se levanten sin que exista una vacuna o un tratamiento efectivo contra el coronavirus. Asà que el riesgo de contagio permanecerá latente durante varios y largos meses.
También habrá que tener en cuenta que de cumplirse lo afirmado por el Presidente, se relajarán las restricciones que pesan para las actividades industriales y comerciales y de prestación de algunos servicios que aún no se encuentran entre los considerados esenciales. Esto es también un desafÃo importante para las familias (los trabajadores) y las empresas.
Es probable que el teletrabajo se extienda para aquellos padres y madres que tengan que seguir cuidando a sus hijos y que, en los casos en que no sea posible, se tenga que prever mecanismos por los cuales se pueda alternar el cuidado de los niños. O que incluso las empresas deban prever la necesidad de contar con lugares adecuados en sus plantas y oficinas para dicho cuidado en condiciones que le den confianza y seguridad a su personal. Más inversiones que las empresas seguramente no tenÃan contempladas.
Es probable que el teletrabajo se extienda para aquellos padres y madres que tengan que seguir cuidando a sus hijos y que, en los casos en que no sea posible, se tenga que prever mecanismos por los cuales se pueda alternar el cuidado de los niños (Shutterstock)La pandemia, obliga a replantear muchas cosas. Entre ellas, la relación con los empleados y la comunicación permanente. Migraron los mensajes desde el momento que hay que hay que informar la manera en la que la sociedad debe cuidarse y cuidar al otro; la nueva forma y adaptación al trabajo remoto (aquellos que pueden hacerlo); los recaudos para tener en cuenta de aquellos que tienen que ir a oficinas, plantas, etc; el contacto con la cadena de valor (proveedores, socios, etc.) y la relación con los consumidores a través del impulso forzado de nuevos hábitos de consumo.
La pandemia, obliga a replantear muchas cosas. Entre ellas, la relación con los empleados y la comunicación permanente, asà como el contacto con la cadena de proveedores y también con clientes
Pero, claro, replantear todas estas cuestiones implica costos que afrontar en un contexto en el que preservar la caja hace más que nunca a la supervivencia de la empresa. La creatividad es clave, pero cuando lo más importante es pagar salarios, no hay creatividad que valga. El éxito del dÃa después dependerá de qué tan bien se logren balancear, tanto desde las polÃticas públicas como del lado de las empresas, todos grandes desafÃos.
Luis Secco es director de Perspectiv@s Económicas y miembro Consejo Asesor LLYC, Mariano Vila, es socio y director General LLYC
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