Sin París-Roubaix el domingo, no habrá 'Infierno del Norte'
No habrá este domingo 'Infierno del Norte' para todos los amantes de la ParÃs-Roubaix, la gran clásica ciclista suspendida, a no ser que encuentre una fecha en otoño, por la pandemia del nuevo ...
No habrá este domingo 'Infierno del Norte' para todos los amantes de la ParÃs-Roubaix, la gran clásica ciclista suspendida, a no ser que encuentre una fecha en otoño, por la pandemia del nuevo coronavirus, cuando sólo las dos guerras mundiales habÃan podido paralizar la prueba hasta ahora.
El 'Infierno del Norte' fue la imagen descrita por el reportero del diario organizador de la prueba L'Auto, cuando la carrera atravesó el norte del paÃs en 1919. Casas destruidas, edificios caÃdos, campos de minas y ruinas: la Gran Guerra habÃa dejado rastros de devastación en toda la región, hasta el corazón de Roubaix, cerca de la frontera belga.
"Los organizadores y los ciclistas abren los ojos como platos para constatar que no hay carreteras, no hay praderas, ni cercos, ni árboles o muy pocos, pero sà hay hoyos, chatarra, trincheras, alambradas", explica el exdirector del Tour de Francia Jean-Marie Leblanc, originario de la región y que consagró su primer libro a la ParÃs-Roubaix.
"No es una carrera, sino ¡un peregrinaje!, exclamó el ganador de 1919 (con la media históricamente baja de 22,8 km/h) Henri Pélissier, que describió con imaginación la condición del corredor ciclista al reportero Albert Londres en el Tour de Francia-1924, dando nacimiento a la expresión "esforzados de la ruta" que ha llegado a nuestros dÃas.
- "Guerra de broma" -
Durante este terrible periodo, la madera del velódromo del Parc Barbieux, donde concluyeron las primeras ediciones de la prueba, se habÃa utilizado para la calefacción. Los daños humanos habÃan sido aún mayores: Octave Lapize, tres veces ganador de la 'reina de las clásicas' entre 1909 y 1911, murió en un combate aéreo el 14 de julio de 1917. Dos años antes, su rival François Faber, que se habÃa impuesto en 1913, habÃa fallecido en el frente.
Para la ParÃs-Roubaix, el parón provocado por la Segunda Guerra Mundial fue más corto. En 1939, Emile Masson gana la última edición entreguerras. El belga fue llamado a filas cuatro dÃas después y al año siguiente cayó prisionero y pasó cinco años de cautiverio en la Alemania nazi, antes de ser liberado en 1945... ¡Y ganar la Burdeos-ParÃs en 1946!
"No hay otro caso de un atleta sometido durante cinco años como prisionero y tener semejante regreso", destacaba Théo Mathy en su historia del ciclismo belga a propósito de Masson, futuro director de la Lieja-Bastoña-Lieja.
En 1940, durante la "guerra de broma" (como se refieren los franceses a ese conflicto: "Drôle de guerre"), los responsables de L'Auto, el diario predecesor de L'Equipe, tratan de organizar la carrera, pero acaban rindiéndose a la evidencia: "No pueden hacer llegar a los campeones a Roubaix, situada en zona de guerra", explica el historiador de referencia de la ParÃs-Roubaix, Pascal Sergent, autor de varios libros sobre esta carrera.
- El recuerdo del 'Ãguila negra' -
Los organizadores tratan de invertir el recorrido, con llegada a la capital, pero el prefecto de la Somme prohÃbe el paso de la carrera en este departamento. "Pese a todo, se disputará una ParÃs-Roubaix de guerra entre... Le Mans y ParÃs", explica Pascal Sergent, destacando que el pelotón de 63 ciclistas sólo contaba con un corredor belga.
Los dos años siguientes se organizó una pseudo ParÃs-Roubaix entre la capital y Reims. No fue hasta 1943 cuando se dio la autorización para que la carrera volviese a su recorrido original, con el triunfo del belga Marcel Kint, el ciclista que más tiempo ha llevado ininterrumpidamente el maillot arcoÃris de campeón del mundo (entre 1938 y 1946, como consecuencia de la guerra).
Cerca de un siglo después, el 'Ãguila negra', el apodo de Kint, habÃa guardado un recuerdo muy preciso de aquella victoria: "Tras la llegada, no perdà el tiempo. Regresé a casa, en bicicleta como de costumbre, pero sin mi ramo de flores porque lo habÃa dejado en Roubaix. No lejos de mi casa, me crucé con uno de mis fans y me preguntó qué hacÃa allá. Le respondà que venÃa de ganar la ParÃs-Roubaix. Se echó a reÃr y no me creyó. De hecho, mi familia tampoco. No se rindieron a la evidencia hasta el dÃa siguiente cuando lo leyeron en el periódico".
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