Arianna, la hija cantante del recordado Norbert Degoas, hace las compras de sus vecinos mayores y les da un show cada noche: “Somos una comunidad balconera e invencibleâ€
Arianna Degoas, lista para ir a hacer las compras (fotos: álbum personal e Instagram)A raÃz del ...
Arianna Degoas, lista para ir a hacer las compras (fotos: álbum personal e Instagram)
A raÃz del aislamiento social obligatorio, comenzaron a surgir historias de vidas diferentes. Vecinos que decidieron aportarle la parte positiva e imprimirle felicidad y alegrÃa a lo que acontece. En varios puntos del paÃs florecieron las buenas y gratas causas. Pero en Mar del Plata nos encontramos con una más que especial.
Arianna Degoas es hija del reconocido locutor y publicista Norbert Degoas, querido en todo el paÃs, emblema de La Feliz. Arianna nació en Los Ãngeles, donde su padre llevó adelante una carrera exitosa trabajando para la cadena Telemundo. A sus cuatro años pegaron la vuelta, porque Norbert y su mamá querÃan que se criara en la Argentina. Para él, su tierra era más importante que lo económicamente le podÃa brindar vivir en los Estados Unidos. “Nacà allá, pero soy argentina, me crié acá, me gusta el tangoâ€, aclara la joven, poniendo énfasis en su gusto por el 2x4, por si algún desprevenido intenta quitarle sus raÃces.
Norbert Degoas (Facebook)Por su apellido, por lo que le aportó ese hombre a la sociedad, inmediatamente el recuerdo de su papá se hace presente, y Arianna, quien también es cantante, cuenta las sensaciones y lo que le produce ser “la hija de…â€. “Es un súper orgullo, un ser humano ejemplar. Falleció hace casi 7 años, y tenemos el orgullo de que el año pasado, acá, en Mar del Plata, lo declararon Ciudadano ilustre. Fue parte de la pelÃcula El ciudadano ilustre, le hicieron un homenaje ahà y fue muy loco verlo. Mi papá siempre fue muy amigo del vecino. En Mar del Plata, antes del aislamiento, cuando se daba cuenta de que yo era su hija, me contaban anécdotas de cosas de su generosidad, de cosas que hacÃa, y sobre todo, eso que tenÃa de saludar a todos en la calle. Él siempre estaba con una sonrisa, o buscaba la manera de hacerte reÃr, siempre con su toque de humor. Yo siempre digo que mi papá fue el hombre más feliz de La Feliz, porque esparcÃa felicidad. Es algo que me inculcó naturalmente, creo que es algo que se contagia. Entonces, como él lo hizo conmigo, yo siempre trato de hacer cosas para que el otro se rÃa, para que todos estén contentosâ€.
Arianna Degoas desde su balcón, cantando para sus vecinos—Heredaste ese espÃritu solidario.
—Si, por supuesto. Incluso como artista también. Creo que cuando regalamos algo que nos viene de adentro, estamos dando nuestro arte. Yo soy cantante, y para mà el canto es un músculo que se maneja de adentro hacia afuera. Es eso: sacar lo que uno tiene adentro.
—Ahora, por el confinamiento de coronavirus, estás ayudando a los vecinos mayores de tu edificio, ¿Cómo surgió?
—En mi edificio hay bastante gente mayor y gente que vive sola, pero también hay jóvenes, y todos son súper generosos. Surgió porque veÃamos por la tele que mucha gente cantaba en los balcones y ahà dije: “¿Cómo no voy a salir a cantar yo?, si conozco a mis vecinas...â€. Entonces a las 9 de la noche, después de que la gente salÃa a aplaudir, ponÃamos el Himno y cantábamos. Tenemos un grupo de WhatsApp, y ahà les empecé a pedir que me mandaran canciones que les gustaran. Me piden mucha música alegre, para bailar, para cantar, moverse. Todo se fue expandiendo y se empezaron a enganchar los edificios y las casas del barrio, asà que empecé a hacerlo por Instagram, para que me pudieran seguir los que me escuchaban, pero no podÃan verme. Porque me llegaban mensajes: “Cantá para este lado tambiénâ€. Se hizo algo asà como música a la carta. Es muy lindo lo que vivimos todas las noches. Lo que más me gusta es que todos cantan, se da una especie de coro, no canto solo yo. Creo que esto que hacemos mejora la respuesta inmunológica.
Arianna Degoas—¿Ninguno se quejó?
—No, porque yo pregunté primero si querÃan que saliera al balcón a cantar, y enseguida los mensajes de: “¡SÃ, por favor!â€, y asà arrancamos. Lo que no sabÃa era cómo iba a reaccionar el resto de barrio. Pero se coparon, me mandan mensajes, muy lindo.
—Festejaste tu cumpleaños con los vecinos también.
—SÃ, este jueves fue mi cumpleaños, y pensaba cómo hacer para festejar, porque a mà me gusta hacer grandes fiestas para mi cumple. Encima cumplà 30, y tenÃa pensado una gran celebración... Asà que con mi mamá nos pusimos a hacer cupcakes y se los dejamos a los vecinos en cada puerta, para mantener las distancias, y les dije que pidan un deseo como si estuvieran soplando las velitas conmigo. Me sorprendà porque me llegaron regalos de ellos… Uno es de una vecina de enfrente, que tiene a su madre en mi edificio, me mandó una botella de champán con una nota que decÃa: “Gracias por alegrarnos todas las nochesâ€. No pensé que esos 20 minutos en el balcón se transformara en todo esto, que ya es como un proyecto que tenemos en común. Me quedo con eso, con que podemos ser buena gente, mirar al de al lado, porque es tu reflejo. La pareja de abajo, que tienen como 80 años, se ponen a bailar en el balcón. Es súper emocionante.
El dÃa de su cumpleaños, les dejó este obsequio a sus vecinosUna vecina del edificio de enfrente le hizo llegar un regalo—¿Con los mandados, cómo te organizas?
—Una se ofrece, como también hay otros que se ofrecen en el grupo de WhatsApp. “Hola, voy a salir, ¿alguien necesita algo?". Después nos encontramos abajo y hacemos el intercambio de mercaderÃa. Voy con mi súper traje de salir al exterior. En realidad es un traje de pintor, pero es impermeable. Me lo pongo para generar un poco más de consciencia, ese es el mensaje que quiero dar con el traje puesto, no es más que eso. Pero los primeros dÃas fue muy gracioso salir a la calle asÃ. Imaginate que yo iba a los supermercados y los chicos de las cajas estaban sin barbijo, y yo entraba con mi traje… Uno hasta me pidió sacarse una foto conmigo. De todas maneras, la idea es salir lo menos posible, tratamos de explicarle a los mayores que a través de la página online de los supermercados pueden pedir y se lo traen a domicilio. El otro dÃa, una vecina puso: “Somos una comunidad balconera e invencibleâ€, y me gustó esa sensación de sentirse parte de un grupo, de saber que juntos vamos a poder salir adelante.
—¿Con quién vivÃs?
—Con mi mamá. Estamos contentas porque nos llevamos mejor que nunca en la cuarentena… Está bueno estar con alguien, me parece que lo más difÃcil es cuando estás solo. Bueno, en realidad depende de cada uno, pero en nuestro caso es divertido, nos reÃmos mucho. Hay que reÃrse, reÃr es muy bueno para hacer abdominales…
—Vos también sos artista. Contame de tu carrera.
—Saqué un disco con Bondi al infinito, pero ya no estamos tocando más juntos. Ahora estoy a punto de lanzar mi nueva canción como solista, que se llama “Ardeâ€, que si te fijas, es la combinación de las dos primeras letras de mi nombre y del apellido. Estoy en un momento de arder, de arder la vida… Es algo que no se puede explicar con palabras, lo tenés que sentir. Lo estoy por lanzar en Spotify, con video, pero con esto de la cuarentena se retraso todo. Me gusta mucho la música blusera, souleta, punk; tiene algo de todo eso, con algo de urbano. Si tenemos que ponerle un nombre, es pop urbano. Otra cosa que se me corto ahora con la cuarentena fue el sueño de la piba, porque estuve haciendo gira con Bandana, ocupando el lugar de Valeria (Gastaldi), que por cuestiones familiares tuvo que dejar por un tiempo la banda y me convocaron. Imagina que ellas son de mi época, yo las escuchaba, y ahora estar cantando con ellas, es increÃble. Ahora con esto se frenaron todos los shows y las giras programadas.
Reemplazó a Valeria Gastaldi en Bandana (Foto: Ãlbum personal)—También cantaste en Los Ãngeles.
—Cuando nos vinimos de Estados Unidos estuvimos en BahÃa Blanca, pero después nos radicamos en Mar del Plata. Hice toda mi escuela acá, soy marplatense. En Buenos Aires vivà como 6 o 7 años, hasta el 2013, cuando mi papá falleció: lo atropellaron… Bueno, esa es otra historia triste, otro dÃa te la cuento. Pero ese fue un quiebre. Ahà es cuando me voy de gira en un crucero y llegué a Los Ãngeles. Participé de un reality, en cual fui semifinalista, fui la única representante argentina. Fue un lindo desafÃo
—¿Cómo te llevas con el reconocimiento de la gente, de tus vecinos?
—Me encanta. ¿A quién no le gusta el mimo? Es necesario… Soy artista (se rÃe). El artista necesita del aplauso, y esto es como un aplauso también. Es el cariño más grande que puedo recibir por mi profesión.
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