Cataratas en cuarentena: sin agua ni visitantes, el drama del principal punto turÃstico de la Argentina
Cataratas del iguazú sin agua y animales sueltos (Damián RodrÃguez/Gentileza Parque Nacional Iguazú)Cuando en 2011 la fundación New7Wonders eligió a las Cataratas del Iguazú como una de las ...
Cataratas del iguazú sin agua y animales sueltos (Damián RodrÃguez/Gentileza Parque Nacional Iguazú)
Cuando en 2011 la fundación New7Wonders eligió a las Cataratas del Iguazú como una de las siete nuevas maravillas naturales del mundo, para los entonces 45.000 habitantes de Puerto Iguazú no fue una sorpresa. El impactante caudal de agua, sumado a un paisaje único en el mundo representaba una joya hace tiempo atesorada y la principal fuente de riqueza para la pequeña ciudad del norte de Misiones.
Sin embargo, nueve años después de aquel galardón histórico, Puerto Iguazú atraviesa una situación crÃtica e inédita. la pandemia del coronavirus que azotó al mundo castigó de manera directa a la región misionera. El turismo, actividad que involucra directa o indirectamente a más del 80% de la población, se encuentra totalmente frenado, con un panorama desolador por delante ante el riesgo de la pérdida de empleos y el temor al contagio que crecen a la par de la pandemia.
A la desesperante situación del turismo se le sumó un fenómeno que no ocurrÃa desde 2006. Una sequÃa voraz originada en el cordón montañoso brasileño de Serra do Mar, provocó que hoy las cataratas se vean prácticamente sin agua, lo que no sólo afecta a la actividad comercial sino también a la fauna y la flora de la zona.
Hoy se ve a animales en zonas urbanas y algunas especies modifican comportamientos.
Se cree que la sequÃa en la cuenca donde nace el RÃo Iguazú se prolongará hasta finales de mayo ((Gentileza Parque Nacional Iguazú)/)“Estamos ante el panorama más extraño y preocupante que yo recuerde. Tenemos a las cataratas sin agua y sin gente. Nunca imaginamos vivir algo asÃâ€, se lamentó Sergio Acosta, intendente del Parque Nacional Iguazú, en diálogo telefónico con Infobae.
“Lo del agua responde a un evento cÃclico, que ocurre cada 15 años aproximadamente. Y justo se produjo al mismo tiempo que la pandemiaâ€, agregó.
Acosta explicó que el caudal habitual de las cataratas es de 1500 metros cúbicos por segundo. “Ahora, el rÃo Iguazú está en unos 280 metros cúbicos por segundo. Y, por cómo se ve el panorama, va camino a batir el récord de 1978, cuando se registraron 120 metros cúbicos. El último más bajo que recuerde ocurrió en 2006, cuando hubo 122 metros cúbicosâ€.
Desde algunos sectores de la provincia de Misiones se apunta al cierre de las compuertas de las seis represas aguas arriba en la región brasileña: Foz de Areia, Salto Segredo, Salto Santiago, Salto Osorio, Salto Caxias y Baixo Iguazú, inaugurada en 2019.
De hecho, las representantes por la provincia de Misiones en el Parlasur, Cecilia Britto y Julia Argentina Perié, presentaron hace unos dÃas una recomendación al Consejo del Mercorsur para que se le exija a Brasil la reapertura de sus compuertas y asà poder “regular el caudal, salvaguardando el derecho fundamental del acceso al aguaâ€.
La imagen de la roca, que deberÃa estar cubierta por el agua de uno de los saltos ((Gentileza Parque Nacional Iguazú)/)Sin embargo, la visión de Acosta es muy diferente. “La gente suele echarle la culpa a las represas, cuando en realidad lo que hacen las represas brasileñas es un condimento pero no es determinante. Las represas son reguladoras del agua en época de sobrante, no de faltanteâ€.
“Habitualmente, en situaciones de faltante, las represas pueden cerrarse dos o tres dÃas, pero cuando empieza a generar corriente las tenés que volver a abrir. Como este caudal ni siquiera es aprovechable, directamente no las están cerrando. Lo poco que van acumulando durante unos dÃas, lo terminan soltando, porque lo que necesitan es generar energÃaâ€, completó.
“Además, el riesgo de la falta de potabilización del agua no es por la actividad de las represas en sÃ, sino que por la infraestructura de las construcciones en Argentina, sólo pueden trabajar las aguas con una creciente del rÃo. En ciudades como Corrientes, Posadas o Reconquista, lo que está pasando es que las tomas se quedan bombeando en el aire porque no están lo suficientemente dentro del caudal. Sé que están tratando de readaptar ahora esa infraestructuraâ€, explicó Acosta.
Desde el 2006 que no se registraba una sequÃa de tal magnitud en las cataratas del Iguazú ((Gentileza Parque Nacional Iguazú)/)Según el intendente del Parque Iguazú, la sequÃa y el faltante de agua responden a un proceso cÃclico natural: "Cada 10 o 15 años sucede esto y es parte de un proceso natural. Hace dos meses que no llueve en la cuenca del Iguazú, donde normalmente llueve casi todas las semanasâ€.
Tanto Acosta como otros especialistas en rÃos y clima cotejan dÃa a dÃa las previsiones climáticas en un sistema brasileño denominado Simepar. El panorama es aun más sombrÃo: la sequÃa en Brasil continuará al menos hasta fines de mayo o principios de junio.
Asà y todo, la principal preocupación de Puerto Iguazú es la falta de visitantes. Es una ciudad tan dependiente del turismo, que todavÃa nadie empezó a imaginar alternativas de subsistencia en un año que será completamente incierto.
“La situación, sinceramente, es desesperanteâ€, reflexiona el presidente de la Cámara de Turismo de Puerto Iguazú, Jorge “Pali†BordÃn, en una charla telefónica con Infobae. “Hay muchos factores que complican toda nuestra vida. La Semana Santa representa nuestra temporada más alta. Si en un dÃa normal, las cataratas promedian unos 4.500 visitantes por dÃa, el jueves y el viernes santo llegamos a tener 11.000 cada dÃa. La mayorÃa de los comercios pequeños y medianos dependen de lo que se gane en esta Semana Santa para poder pasar junio y julio, que es la temporada bajaâ€. completó.
La imagen imponente de las cataratas del Iguazú cuando hay crecienteEn 2019, las cataratas del Iguazú batieron un récord histórico de visitantes: 1.650.000 turistas, cifra máxima de visitas en la región. En la Semana Santa de ese mismo año, la ocupación hotelera fue del 97,1%.
“Hoy, la cabeza de todos los pequeños y medianos comerciantes está en ver cómo pagar los sueldos a sus empleados. En marzo se pudo tirar, pero en abril y mayo no sabemos qué vamos a hacer. Y lo peor es que justo en nuestro rubro la reapertura y el regreso a la normalidad va a llegar al final, seremos de los últimos en reanudar nuestra actividadâ€, afirmó BordÃn.
La situación para trabajadores cuentapropistas o informales, como los taxistas, los guÃas de turismo o los vendedores de accesorios o botellas de agua, es aún más comprometida. Viven del dÃa a dÃa y en estos momentos sus ingresos son nulos.
“Hoy hay 13 mil personas de Puerto Iguazú relacionadas de manera directa a la actividad turÃstica. Y de manera indirecta con más del 80% de nuestra población, unas 90 mil personasâ€.
“Acá todo funciona de acuerdo al turismo. Desde las empresas de refacción de aires acondicionados, cuyos clientes exclusivos son los hoteles, hasta los productores de alimentos, que proveen en especial a restaurantes y bares. Están todos parados, sin nada para hacerâ€, describió Bordin.
La actividad hotelera de Puerto Iguazú se vio completamente detenida a raÃz de la pandemia del coronavirus en todo el mundo (Eliseo Miciu/)Según su cálculo, recién se puede aspirar a un atisbo de recuperación dentro de varios meses, hacia fin de año. Y será condicionado: sin una esperanza en puerta por la reapertura próxima de fronteras, la idea es volver a apostar de lleno a los turistas argentinos.
Hay un rubro al que los dos dramas actuales de la región afectaron de manera directa: el servicio de transporte y gomones dentro de las cataratas.
“Lo más paradójico de todo es que si en este momento no existiera la pandemia de Coronavirus y no hubiera cuarentena, nosotros también estarÃamos parados. Con este faltante de agua, tampoco podrÃamos trabajarâ€, le explicó a Infobae Ignacio Acha, gerente general de Iguazú Jungle, la principal empresa que hace excursiones en el RÃo Iguazú.
La principal empresa de gomones no podrÃa retomar su actividad aún sin la pandemiadel coronavirus. La sequÃa anula su actividad comercial“A la fuerza, nosotros nos tuvimos que preparar con anterioridad para escenarios de esta magnitud -agregó el empresario, señalando una relativa ventaja sobre otros rubros-. En el 2006, cuando hubo otra bajante fuerte del rÃo, estuvimos entre dos y tres meses sin poder brindar nuestro servicio. Y los sueldos habÃa que seguir pagándolos. Lo mismo nos pasa cuando un puma se escapa de la zona salvaje e invade los puntos de tránsito humano. Ahà también tenemos que cortar el servicioâ€, detalló Acha.
“Por eso, desde hace tiempo, contamos con un fondo de reserva para poder seguir pagando los sueldos a los 120 empleados que tenemos. Podemos tirar durante meses, pero aún asà en un momento vamos a necesitar que se reanude nuestra actividadâ€, afirmó el empresario bonaerense, afincado desde hace 25 años en Puerto Iguazú.
“Realmente, no sabemos a lo que nos enfrentamos. Ante esta pandemia, no tenemos una noción clara de cómo va a afectar en el ser humano. Algunos dicen que esto va a tardar mucho, y otros nos aseguran que el turismo se va a reanudar rápidamente porque la gente va a querer disfrutar cada segundo al aire libre, va a cambiar su concepción de la vidaâ€, añadió.
La sequÃa del 2006 provocó que la empresa de gomones debiera permanecer cerrada entre dos y tres mesesLa sequÃa, la cuarentena y la fauna
La sequÃa y la ausencia absoluta de visitantes también afectó a la fauna de Puerto Iguazú.
“Cada dÃa, visitan las cataratas unas 4.500 personas promedio. Esa es la principal fuente de alimentación de los monos caà y los coatÃes. Comen lo que les dan los turistas. Ahora estos animales se metieron en lo profundo de la selva en busca de una nueva alimentación. En los últimos dÃas no los volvimos a verâ€, contó Acosta.
“Hay una especie que se llama pájaro vencejo de cascada, que está adaptado a una vida constante en el spray que generan las cascadas. Este pájaro anida sobre la roca detrás de los saltos y utiliza como cobertura el chorro de la cascada para evitar la amenaza de depredadores. Ahora tiene que buscar un nuevo lugarâ€, explicó.
El pájaro vencejo de cascada utiliza los saltos de las cataratas para poder anidar. La sequÃa afectó de manera directa su estilo de vida (FLPA/Shutterstock/)Acosta también destacó la aparición de animales temerarios en zonas casi urbanas. En la última semana se vio a un Yaguareté a las 10 de la mañana en las inmediaciones de la estación Garganta, un lugar muy transitado habitualmente. La presencia del animal fue captada por cámaras trampa.
En la actualidad, el Parque Nacional Iguazú mantiene en sus funciones laborales a los 15 guardias de seguridad, de un total de 85 empleados.
Los guardias intentan proteger a las especies silvestres de la caza y la depredación humana. “Hay muchos cazadores que están aprovechando la cuarentena. Algunos salen a cazar por subsistencia y otros por negocio. Por eso, nuestra obligación es cuidar este ecosistemaâ€, afirmó Sergio Acosta.
A raÃz de la ausencia total de visitantes, las cámaras trampa de una zona de paseo humano cotidiano registraron la aparición de un Yaguareté ((Gentileza Parque Nacional Iguazú)/)“En los últimos dÃas encontramos muchos más ‘saleros’ de los que habitualmente veÃamos. El suelo de Iguazú es muy pobre en sales minerales y, por eso, toda la fauna tiene una necesidad fisiológica de sal. Lo que hacen los cazadores es colgar una bolsa con sal bajo el sol. Debido al calor, la sal se empieza a derrretir y gotea sobre la tierra y asà se forma un lodo que es un ‘manjar’ para los animalesâ€, describió. Los cazadores los esperan entonces a dos o tres metros de estos saleros. "Hay que tener en cuenta que una piel de yaguareté puede valer unos buenos dólaresâ€.
Por el momento, Puerto Iguazú no tiene un horizonte claro sobre cuándo se volverá a la normalidad. En principio, mientras ven cómo salir adelante con sus economÃas, los habitantes del destino turÃstico más importante de la Argentina esperan al menos poder volver a disfrutar de la belleza única de las Cataratas del Iguazú en todo su esplendor.
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