Ãngela Peralta, la soprano que murió vÃctima de una epidemia
El llamado "Ruiseñor Mexicano" fallecio en el municipio de Mazatlán en 1883 (Foto: Twitter@@MarioMachucaS)Conocida como “El Ruiseñor Mexicanoâ€, Ãngela Peralta destacó como soprano a finale...
El llamado "Ruiseñor Mexicano" fallecio en el municipio de Mazatlán en 1883 (Foto: Twitter@@MarioMachucaS)
Conocida como “El Ruiseñor Mexicanoâ€, Ãngela Peralta destacó como soprano a finales del siglo XIX y dio su última nota a causa de una infección de fiebre amarilla en el verano del 30 de agosto de 1883 en el puerto de Mazatlán Sinaloa.
Según información consultada por la historiadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ingrid Saray Bivián Carmona (2014), semanas después del deceso de la cantante, El Siglo Diez y Nueve publicarÃa que la negligencia de las autoridades mazatlecas permitió que dos vapores provenientes de Panamá llegaran al puerto sinaloense con una tripulación contagiada de la enfermedad, dÃas previos a la presentación de la máxima estrella del bel canto de la época y reconocida internacionalmente en los escenarios europeos, que entonces se encontraba de gira en diversos estados del norte de México.
El acta de defunción No. 666 del Registro Civil de Mazatlán que consultó Armando de MarÃa y Campos (Teatro del Nuevo México: recuerdos y olvidos, 1999) fijó la muerte de Peralta en el cuarto No. 10 del Hotel Iturbide a las 10:15 horas, con lo cual sellaba la extinción de una celebridad que habÃa encantado a una sociedad lastimada por las guerras como a cortes reales.
Después de 38 años, el silencio mortal de la fiebre amarilla apagó la voz privilegiada de la hija de una educadora y un soldado. Ãngela Peralta nació en la actual calle Aldaco de la capital del barrio de Las VizcaÃnas, el 6 de julio de 1845, mismo año en que Texas era anexada a territorio estadounidense.
Peralta fue identificada por muchos liberales como seguidora del imperialismo (Foto: Twitter@SegunCalendario)“La divina Peralta†arribó poco más de una semana antes al dÃa de su muerte, el 22 de agosto, proveniente de su presentación en La Paz, Baja California Sur.
Desde el 15 de agosto anterior y hasta el fallecimiento de la artista, se contaron 106 muertes por fiebre amarilla en en Mazatlán.
Apenas cinco dÃas antes de aquella mañana de jueves en que murió la soprano en la habitación del hotel, El Sinaloense reportaba a más de 4 mil personas contagiadas de fiebre amarilla que habÃan estado en cama.
Bautizada como MarÃa de los Ãngeles Manuela Tranquilina Cirila Efrena Peralta; en Italia, tierra del bel canto, la nombraron "Angelica di voce e di nomeâ€, en referencia a que tenÃa angelical la voz y no solo el nombre. A esa tierra partió la joven Peralta de 16 años junto con su padre Manuel Peralta Páez y AgustÃn Balderas, maestro de Ãngela desde que ella tenÃa 8.
Un ruiseñor enjaulado
La soprano y casi toda su compañÃa fueron vÃctimas de la fiebre amarilla (Foto: Twitter@cronicabanqueta)A los 17 años, “El Ruiseñor Mexicano†debutó con éxito en el teatro de La Scala de Milán, donde interpretó la ópera “Lucia de Lammermoor" de Gaetano Donizetti.
Durante su carrera actuó en escenarios de Génova, Nápoles, Bolonia, Florencia, Lisboa, Roma, TurÃn, ParÃs, Lisboa, Barcelona, Madrid, San Petersburgo y El Cairo entre 1863 a 1865. En su regreso a América se presentó en salas de Nueva York, La Habana y ciudades de México.
Como hija pródiga, destacan sus participaciones ante la emperatriz Carlota de Habsburgo el 15 de noviembre de 1865, la inauguración del otrora teatro Alarcón, actual Degollado, en Guadalajara, el 13 de septiembre de 1866.
Ãngela Peralta era una artista asociada al gobierno imperial de Maximiliano puesto que su regreso al paÃs fue gestionado por esa administración. Lo mismo se ganó el desprecio de liberales como Manuel Altamirano, que poemas dedicados por Justo Sierra y Juan de Dios Peza.
La intérprete mexicana tenÃa conocimientos en la ejecución del piano y el arpa. También compuso múltiples valses, galopas, danzas y fantasÃas. Algunas de esas piezas se publicaron en 1875, con el tÃtulo Ãlbum Musical de Ãngela Peralta.
Los restos de la famosa soprano mexicana descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres (Foto: Twitter@@historiachiqui)De las 38 personas que componÃan la compañÃa de ópera “Ãngela Peralta†a su arribo a Mazatlán, 34 enfermaron y 14 perecieron, según El Diario del Hogar.
Con esa compañÃa, “El Ruiseñor Mexicanoâ€, pretendÃa difundir por el paÃs un arte relegado en esos años y en una etapa poco brillante en su carrera, cuando el teatro ya no era un acontecimiento de bombo y platillo. De ahà su gira por Monterrey, Zacatecas, Durango, Hermosillo, Guaymas, Chihuahua, Sonora, Querétaro y San Luis PotosÃ, La Paz y Mazatlán.
“La divina Peralta†se abrió paso en una época donde las mexicanas tenÃan poca o nula visibilidad en el ámbito artÃstico y musical, la ópera era dominada por intérpretes italianas y, en el drama, destacaban las actrices españolas.
La sociedad de Ãngela Peralta permitÃa que la educación musical en las mujeres formara parte de un atributo extra a los encantos femeninos y no era visto como una opción para vivir de ello o forjar una trayectoria. Además, la formación era costosa: el sueldo de un profesor particular con cobro moderado oscilaba entre 10 y 15 pesos mexicanos mensuales, mientras el pago de una trabajadora de aseo de escuela estaba entre 2 y 3 pesos y el de un escribiente era de 15 pesos.
En opinión de la licenciada en Música, Martha A. Ruiz Salvatori, las letras de Peralta reflejan un escape emocional de la disciplina con la que creció, dada la formación estricta de sus padres, pues se desarrolló en un régimen de exigencias y orden. TÃtulos y letras de composiciones como El deseo, Lejos de ti, Las lágrimas, Io t’amero o Mi huérfana; muestran su dolor, penas y tristezas, como una vÃa de libertad para expresarse.
Ãngela Peralta se presentarÃa en el teatro Rubio el 23 de agosto de 1833 (que actualmente lleva su nombre) con la misma pieza con que debutó en el Teatro Nacional a los 15 años: El Trovador de Giuseppe Verdi. Pero la epidemia traÃda en barco desde Panamá, serÃa el inicio del fin de su travesÃa en la historia operÃstica de México. El telón final cayó.
Cuatro años después de su muerte, los restos de la artista fueron depositados en la Rotonda de las Personas Ilustres, flanqueados por los de dos poetas igualmente célebres: Luis G. Urbina y Amado Nervo. Entre otros homenajes, escuelas, calles y teatros son nombrados en su honor. Por ejemplo, la calle peatonal que separa la Alameda Central y el Palacio de Bellas Artes, donde una placa queda como recuerdo de la cantautora.
En junio del 2019, el alcalde Mazatlán, Luis Guillermo BenÃtez, informó que el acta de defunción de la soprano fue robada del Archivo Municipal junto con la primera acta de nacimiento emitida por el Ayuntamiento de ese lugar. Hasta el momento se desconoce cuando fue sustraÃda y sigue perdida.
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