El duro camino de superación de Federico Coria: “La pasé muy mal por las comparaciones con mi hermanoâ€
Federico Coria con Guillermo: "Mi hermano siempre fue mi Ãdolo pero en el ambiente eran complicadas las comparaciones" (IG: @fedecoria)En la pared del dormitorio la frase que ocupa su vista cada v...
Federico Coria con Guillermo: "Mi hermano siempre fue mi Ãdolo pero en el ambiente eran complicadas las comparaciones" (IG: @fedecoria)
En la pared del dormitorio la frase que ocupa su vista cada vez que entra dice: “Voy a ser Top 100â€. Al abrir la puerta del ropero, otro mandato está impregnado en la madera: “Jugar Roland Garrosâ€. En otra de las paredes de la casa, una consigna para no olvidar: “Me voy a entrenar para mejorar, no para cumplirâ€. Federico Coria adoptó una transformación de su vida luego de haber sido sancionado el 2018 por no informar un intento de soborno. Aquel castigo fue el combustible para dejar de ser el pibe que sentÃa el peso de la sombra de su hermano Guillermo e ir detrás del “tÃtulo de tenista†que le entregará meterse entre los 100 mejores del mundo. Florencia, su novia, sembró una idea en su esquema: pegar los objetivos en forma de frases por toda la casa para no olvidarse cuál es el verdadero rumbo.
“Estoy en camino a cumplir esas frases que están en forma de motivaciónâ€, le dice a Infobae desde su cuarentena en Tigre junto con su pareja y sus suegros. El coronavirus se interpuso en su ruta justo en el mejor momento profesional, ya alejado de los fantasmas de retiro que tantas veces lo flagelaron. A mediados del 2018, tras los dos meses de castigo del TIU, comenzó a escalar la montaña con otros ojos: de estar casi 400 del mundo, un año más tarde se encontró ubicado entre los mejores 150 del ranking. En mayo de 2019 obtuvo el primer tÃtulo challenger de su vida en Savannah. El empujón fue clave: este año logró la tercera victoria ATP de su trayectoria profesional, tocó los cuartos final del ATP 500 de RÃo de Janeiro y quedó a sólo 28 puntos de ser Top 100.
Federico creció a la sombra de la gigantezca mochila de éxitos de su hermano, el Mago. El talento del hombre que supo tocar el 3 del mundo lo persiguió como un estigma. Lo machacó anÃmicamente muchas veces cuando era joven. Adonde llegaba, su hermano ya habÃa hecho cosas fantásticas. Como un mito. La comparación del mundo del tenis se convirtió en presión: “De chico la pasaba muy mal porque querÃa pasar desapercibido, querÃa ser uno de mis compañeros, jugar en una cancha aleatoria, perder y no tener que dar una nota. Esas boludeces que de chico a uno lo afectan mucho porque es inmaduro. Me afectaba mucho tener un poco más de personas en mi cancha o ese comentario de “este es malÃsimo, no juega como el hermanoâ€. Llegaba a cualquier torneo y mi hermano lo habÃa ganado con dos años menos. Y yo no daba muestras de nivel o resultados de que iba a estar cerca, era comparar una Ferrari con una bicicletaâ€.
De golpe, Coria le invirtió el signo a la presión. Entendió que aquello que él percibÃa como algo negativo, era un punto positivo. Al fin y al cabo, su hermano era un “galáctico†y eso no tenÃa que ser una obligación. Masticó y digirió. A los 28 años, Fede se pudo dar el gusto de –ahora sÖ disfrutar ser uno de los mejores tenistas del mundo en la actualidad.
— ¿A dónde te encontró parado este freno por el coronavirus?
— Me agarró en un momento que estaba por empezar a vivir los torneos que siempre soñé con jugar. Iba a ser mi primer Masters 1000 (en ParÃs), tenÃa muchas chances de entrar a Roland Garros por la baja de Roger Federer. Estoy al lÃmite en el ranking y cualquier jugador que no juegue me sirve un montón. Tengo una aplicación que voy viendo cómo quedarÃa el ranking y tengo el screenshot de que iba a quedar 100 por primera vez después de Indian Wells porque un par perdÃan puntos. Pero bueno...
— ¿Le vas haciendo capturas a la pantalla cada vez que subÃs de puesto?
— SÃ... MuchÃsimas veces me vi fuera de este deporte por distintas circunstancias. Te vas chocando contra la pared todas las semanas. Somos privilegiados por jugar al tenis, pero por el tema económico es difÃcil costearse una carrera. Vas madurando: yo tengo 28 años y esto no me da rédito económico... Aunque tengas pasión, te vas hinchando las pelotas. Hay que tener un talento impresionante para vivir de este deporte. Ahora iba a empezar a ver la parte económica buena porque son 5 mil o 6 mil dólares por entrar a torneos ATP. Después tenés gastos, obvio, es una rueda: mientras mejor ranking tenés, más gasto tenés por entrenadores. No te cobran igual si estás 1000 que si estás 100 porque es un mérito de ellos.
— ¿Este año es el primero que pudiste viajar a todos los torneos con entrenador?
— SÃ, en el 2020 viajé todo el año con entrenador (Francisco Yunis). Cuando tenemos roces de convivencia, le digo: soy un chico que se crió viajando solo, no estoy acostumbrado a estar con alguien todo el tiempo. Por suerte podemos hablar. Toda mi carrera viajé solo. También le empecé a sacar muchas cosas positivas al estar solo. En los challenger del año pasado empecé a resolver los partidos solo: mirás los videos del rival, te autocorregés; hacés un máster en la autocorrección si la usás positivamente.
— ¿Y por qué decidiste seguir a pesar de todos estos problemas que afrontaste?
— Porque tuve el apoyo de mis viejos en los momentos que exploté. Yo a los 16 años dejé de jugar; estuve un año sin jugar. Cuando empecé a tomar dimensión, me di cuenta que no la pasaba bien, no querÃa jugar más a esto. QuerÃa hacer otra cosa. Pero estuve bastante depre porque no encontraba algo que me llenara tanto como jugar al tenis.
— En una entrevista hace poco en el challenger de Buenos Aires confesaste que en un momento hasta pensaste en cambiar el apellido, ¿fue para tanto el sufrimiento?
— Hay una anécdota que en Europa me puse a festejar una vez porque no me tocó jugar en la cancha principal. Eso para mà era empezar a pensar en el partido, no querÃa que me viera nadie. Me quedaron algunas cosas de chico, que por ejemplo miro mucho para abajo porque fui tomando la costumbre de esconder la mirada; no querÃa ni levantar la mirada de chico para pasar desapercibido. Entonces, en un momento dije: ¿si me pongo el apellido de mi mamá voy a pasar desapercibido? Aunque sea voy a disfrutar de jugar porque sinceramente me gustaba el tenis, pero no me gustaba que cuando perdÃa me venÃan a hacer una nota. Yo les decÃa “perdÃ, hacele nota al que ganóâ€. Después empecé a madurar y vi para el costado: el padre de un colega lo retaba si perdÃa, por ejemplo, ¡y eso es una mierda! Es peor que lo mÃo. Otro chico no tiene plata para viajar o, al otro, el sponsor lo presiona: si no gana le saca la plata. Ahà me di cuenta que lo mÃo no era nada a comparación de ellos; lo mÃo era positivo. Mi hermano siempre fue mi Ãdolo, pero en el ambiente era complicado; y en el colegio era un desastre: viste cómo son los más grandes, me hacÃan la vida imposible. No querÃan que ganara, al contrario, la envidia total. La pasaba mal en el tenis; la pasaba mal en el colegio...
"Mi pequeño homenaje a mi Ãdolo Guille Coria que tengo la suerte que sea mi hermano", escribió en sus redes el dÃa que ganó su primer tÃtulo y celebró como lo hacÃa el Mago (IG: @fedecoria)Federico es parte de una camada (entre las que se destaca Diego Schwartzman) que creció con la mÃtica Legión como un objetivo aspiracional lógico. Eran épocas en la que brotaban los tenistas y los éxitos. Argentina habÃa normalizado lo extraordinario de tener, por ejemplo, tres representantes entre los cuatro mejores de una edición de Roland Garros o de aglutinar banderas celestes y blancas en el Top 100 como si fuese un ranking local. Cuando aquellos talentos empezaron a marcharse, el panorama cambió. El menor de los Coria, que vivió desde las entrañas aquel proceso, también lo normalizó. Le llevó muchos años poder quitar aquella capa que parecÃa darle un color ordinario a cosas difÃciles de superar. Hoy habla desde la madurez, desde la confianza, desde la transformación, desde su rol de quinta mejor raqueta del paÃs detrás del Peque, Pella, Lóndero y Delbonis según el ranking ATP.
— ¿Por qué el tenista siente tanta presión por meterse en el Top 100?
— Este circo está tan armado para los primeros 100 del mundo que nosotros nos vamos poniendo en la cabeza que si no estás ahà como que queda todo en el camino. Sé que no queda en el camino, pero si sos Top 100 te recibÃs de tenista, te dan el tÃtulo. Todo lo que hiciste valió la pena. Si estás afuera, es como que el sistema mismo te va diciendo “una lástimaâ€, porque económicamente no te deja nada. Estoy orgulloso de lo que estoy haciendo, pero el virus un poco me cagó porque retrasó los torneos que iba a jugar. Lo que sÃ, tengo que mejorar el hecho de no sentirme como invitado, en esta gira pude romper eso un poco en RÃo, pero me costó.
— ¿TodavÃa te sentÃs invitado? ¿te pasan por al lado Federer y Nadal y qué reacción te produce?:
— Si me pasan por al lado Nadal o Federer podrÃa estar horas mirándolos. Yo convivà con eso, pero nunca lo aprecié porque estaba embobado con mi hermano. Me pasaba Agassi por al lado y no le daba importancia. Era mi hermano y mi hermano cuando era chico. No me interesaba otro jugador, tenÃa puesta la remera mal. Ahora, de grande, sabiendo lo difÃcil que es llegar, vas admirando y viendo a otros. Estábamos hace un tiempo con mi novia en el US Open y en la mesa de al lado se nos sentó Roger con la familia y se me puso la piel de gallina.
— ¿No hablás con tu hermano sobre su carrera, sobre los proceso mentales que tuvo que pasar él?
— Sinceramente, todavÃa no le hice las preguntas tenÃsticas que le quiero hacer. Lo que más me sorprende de él es lo grande que hacÃa la cancha. Fue más un debate que una pregunta. DebatÃamos sobre cómo utilizaba la cancha en todos sus ángulos. Y no hablo de potencia eh, hablo de poner la bola ahÃ. Él era un monstruo estratégicamente. No le pregunto “qué pasó en Rolando Garros†o lo de los saques, porque le fui agarrando rechazo a esas preguntas, como que con todo lo que hizo se centran en eso. Me interesaban más sus anécdotas: de cuando le ganaron a Lleyton Hewitt en Australia, qué hicieron, cómo lo vivieron. Vi fotos privadas que no salieron a la luz de los festejos y las pude ver yo por tener acceso a cosas Ãntimas de Guille. Por ejemplo, si veo un partido con él, me va anticipando lo que pasa. No hace falta que le pregunte. Analiza mucho los gestos de los jugadores. Si está cagado, él ya lo intuye con verlo. Yo no estoy en ese nivel.
— ¿Pero hoy en dÃa cómo conviven con el vÃnculo de hermanos y tenistas?
— Ahora que hice un cambio muy grande y ve un compromiso mayor, me ve más profesional, nuestra relación está establecida y más en la parte tenÃstica. Nunca quisimos que se mezcle la relación hermano-tenista. Es loco, ¿tenés un hermano 3 del mundo y no te va a ayudar? El tema es que en su momento tuvimos que pasar un tiempo para conocernos y empezar a ser hermanos porque él no convivió nunca conmigo. Simplemente era viajar a los torneos y verlo como Superman. Entonces cuando se retiró empecé a estar con él y a vivir situaciones. Con el paso del tiempo, que nuestro vÃnculo es más profundo, sà hablamos de táctica, de calendario, le pido que me dé consejos: dónde voy, si sumo a alguien a mi equipo de trabajo, dónde tengo que encarar...
— Él alguna vez contó que ofreció ayudarte económicamente con tu carrera y vos te negaste, ¿por qué?
— En realidad fue un poco la bajada de lÃnea que él siempre me transmitió de su carrera: a los 13 años se tuvo que ir a vivir solo a Estados Unidos porque vino un manager a ofrecerle el mundo. Creo que estuvo casi hasta los 15 años. Se fue ganando todo solo. Pero él fue un galáctico de chico y empezó a generar dinero de joven. También tiene otro sabor ganarse las cosas uno mismo. Nunca me faltó nada, la verdad. Siempre, cuando estuve muy al lÃmite, aparecieron mi hermano o mis viejos. Están por urgencias. Pero antes de arrancar el 2019, que pegué el salto ese de ranking, me habÃa propuesto como objetivo no tener deudas, no perder plata. Además, no voy a utilizar a mi hermano porque le fue bien para que me salve las papas. Lo que sà siempre le voy a recriminar es que se retiró joven y no ligué ningún wild card como hace Djokovic con el hermano, por ejemplo, que juegan dobles juntos. Me cagó, porque con la edad nos daba: él con 32 y yo con 22, por ejemplo.
— ¿Cómo hace para manejar su economÃa un tenista que está fuera del Top 100?
— En Challenger, si no llegás a la final y no sumás algo en dobles, es muy difÃcil salir. Cuando gané Savanna, fui sin entrenador, solo. La plata eran 3.800 dólares en mano, creo. Si lo saco en limpio, con pasajes y gastos, gané poco. Económicamente para planificar algo es difÃcil. Por ejemplo, este año cuando gané un partido en Australia en la qualy lo abracé a mi entrenador y le dije “vamos a viajar todo el año juntosâ€. Es lo primero que se me vino. Estás siempre al lÃmite en la parte económica.
— ¿La pasaste mal durante todas estas travesÃas o tuviste experiencias extrañas?
— Nosotros los tenistas vamos mucho a casas de familia, es un recurso que se usa mucho especialmente cuando jugás torneos futures. En challenger tenés hotel mientras estás jugando, pero cuando perdés te limpian y ahà recurrÃs también a casa de familia para ahorrar. No tuve una situación fea, pero sà cosas extrañas por convivir con otras culturas. Pero siempre boludeces, que justo cocinaron algo que no te gusta y te lo tenés que mandar. ¡Ahora me gusta todo gracias a eso! Muchas veces me pasó de decir qué hago acá, no quiero vivir más esto. También tengo que decir que tengo conocidos en todo el mundo gracias al tenis; a cualquier parte del mundo que voy conozco a alguien por esto.
La celebración de Fede Coria en el ATP de RÃo de Janeiro, donde tuvo su mejor actuación en un torneo importante al arribar a cuartos de final (Foto: RIO Open)Ubicado como 104 del planeta tras un 2019 exitoso en el ámbito challenger (logró su primer tÃtulo y fue finalista en otros tres torneos) que le permitió pegar el salto en este 2020 a los primero planos de la ATP, el santafesino marca aquella sanción de dos meses por no denunciar un intento de soborno como el quiebre.
— A los 28 años estás en el mejor nivel de tu carrera y con perspectiva de seguir creciendo, ¿en qué momento hiciste un clic mental? ¿por qué?
— Hubo un cambio muy grande después de la sanción que tuve. Un cambio gigante en mi vida entera. De ser más profesional, mucho más maduro. Una cosa es que estés quemado o sin ganas de jugar algunos dÃas, pero que te saquen la posibilidad de jugar y encima injustamente –según mi manera de ver las cosas-, eso me hizo dar un vuelco total en mi carrera. No sé si fue el odio o la injusticia lo que me hizo cambiar.
— Decidiste casi no hablar públicamente en estos dos años (NdR: fue suspendido en 2018) sobre ese tema de la suspensión y el intento de soborno, ¿qué fue lo que pasó?
— Me sancionaron por no remitir un intento de soborno. Es decir, mandar un mail avisando que me habÃan intentado sobornar. Si se te acercan vÃa mail, Facebook o personalmente, tenés que reportar. Lo que no hice fue mandar un mail, pero cuando me vinieron a entrevistar se los dije. El reglamento dice que lo tenés que reportar en siete dÃas como máximo y yo nunca mandé el mail. Cuando ellos se acercaron les conté la situación... Enfrentar todo este tipo de situaciones de tener abogados, preparar una defensa, toda esa mierda que vivà me dio un golpe de maduración y renació mi carrera. No paré de crecer desde ahÃ.
— ¿Pero por qué nunca lo reportaste?
— Vivimos en Argentina, hay un millón de inseguridades. No me iba a poner en contra de algo tan delicado. No lo acepté y listo; cuando ellos vinieron (el TIU) a hablarme, les expliqué la situación y por eso tuve una sanción tan leve, porque pude demostrar que era verdad lo que decÃa. Si no me hubiese caÃdo una sanción más grave.
— El tema de las apuestas en el tenis es un tema que siempre está el rumor, pero que nadie se anima a hablar, ¿por qué?
— ¡Por el miedo nadie se atreve a hablar! Quizás es más fácil hablar si no estás en el paÃs, pero en este caso era en Argentina. No quiero salir con el auto y tener miedo que me choreen o estén ahà alguno de estos tipos de las apuestas. En algún punto es entendible que no se hable mucho del tema, porque nosotros no tenemos ninguna protección para que nos cuiden. ¡Tienen hasta la dirección de tu casa! Yo mandé en el juicio estas pruebas que me mandaban la dirección de mi casa. Cuando se critica o se juzga, hay que entender también la situación. En este caso era una banda que habÃa tenido contacto con muchos jugadores y fue descubierta, ahà se investigó. Yo nunca habÃa hablado de este tema no sólo por mÃ, sino también por mi familia; tenés miedo por ellos.
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