¿Se escribe más, se escribe menos?: cómo la cuarentena cambió la rutina de los escritores
Vivir en cuarentena no es nada fácil. Seas quien seas. Hay, por supuesto, excepciones, pero en general estar encerrado bailando la danza de la espera no tiene gracia alguna. Mientras tanto, el mun...
Vivir en cuarentena no es nada fácil. Seas quien seas. Hay, por supuesto, excepciones, pero en general estar encerrado bailando la danza de la espera no tiene gracia alguna. Mientras tanto, el mundo sigue girando y los escritores escribiendo. Pero, ¿se puede continuar trabajando, asÃ, como si nada, en el arte de las palabras? ¿Cuánto y cómo se modifica la rutina de un autor que está aislado sin poder salir? ¿El encierro facilita la escritura o la dificulta? Infobae Cultura habló con varios escritores. A continuación, Florencia Etcheves, Guilermo MartÃnez, Agustina Bazterrica, Federico Jeanmaire, Esther Cross y Javier Sinay cuentan cómo viven esta distopÃa pasajera y qué rutina tienen ahora que el encierro es ley.
Florencia Etcheves
Es periodista y novelista. Su último libro se titula La sirena.
Florencia Etcheves desde su escritorioMi rutina cambió bastante. Las compras y las tareas domésticas me llevan mucho tiempo y, además, me cuesta mucho concentrarme. La cabeza está muy tomada por esta situación de incertidumbre que vivimos todos. Estoy escribiendo menos, mucho menos. Estoy trabajando en una novela de época (1940-1954) situada en México que me saca bastante de la coyuntura, pero la concentración me viene fallando mucho.
Guillermo MartÃnez
Escribió ensayos, cuentos y novelas. CrÃmenes imperceptibles, por ejemplo, fue llevada al cine con el nombre Los crÃmenes de Oxford por el director español Ãlex de la Iglesia.
Guillermo MartÃnez en sus mañanas atareadas¿Cómo cambió mi rutina?
Tengo que decir que en este encierro me sorprendà a mà mismo porque estoy escribiendo más de lo que hubiera imaginado. Me despierto temprano, para tener para mà las primeras horas quietas de la mañana y cierta sensación de soledad en la casa. Escribo (o intento escribir) durante más horas, de ocho a una, con intermitencias té-café-té, y aún con mi lentitud de siempre pude avanzar varios capÃtulos de mi nueva novela. Ah, y como se borró la distinción entre los dÃas, también escribo sábados y domingos, esa también es una diferencia.
Extraño, por supuesto, salir por las tardes y caminar o hacer deporte. Pero mis mañanas ya eran asà o bastante parecidas antes de la cuarentena. A eso de las siete de la tarde hago mi propio “Viaje alrededor de mi cuartoâ€: un recorrrido de 22 metros ida y vuelta durante una hora dormitorio-pasillo-living-cocina. Y asà van pasando los dÃas...
Agustina Bazterrica
Con la novela Cadáver exquisito ganó el Premio ClarÃn de Novela 2017.
El escritorio de Agustina Bazterrica y ella misma, fotogrfiada por Denise GiovanelliMi rutina cambió bastante porque antes de conocer la existencia del coronavirus, con la escritora Agustina Caride, empezamos a pensar y redactar módulos para dictar un taller online de escritura y lo iniciamos unos dÃas antes de la cuarentena, fecha que habÃamos programado muchos meses atrás. Y lo que está pasando es que como la gente tiene más tiempo, están escribiendo muchÃsimo entonces me la paso gran parte del dÃa corrigiendo textos. A eso le sumo los talleres presenciales que pasamos a la modalidad virtual. Por ejemplo hoy, jueves , vamos a tener el enorme y gigante placer de hablar por zoom con la poeta argentina contemporánea Claudia Masin que vive en Córdoba y en ese sentido, la virtualidad obligada nos jugó a favor porque hubiese sido difÃcil coordinar para tenerla en el taller. La semana pasada trabajamos con poemas de Claudia con las y los asistentes al taller de lectura, con lo cual, poder hablar con ella de su obra va a ser una enorme alegrÃa. Aprovecho para recomendar a los lectores de este diario que lean la obra de Claudia Masin.
La verdad es que con Agus nos sentimos agradecidas porque sabemos que hay gente que la está pasando mal y poder tener trabajo, es una bendición. Pero no estoy escribiendo ficción. Si escribà un texto muy pequeño que me encargaron, pero es un tiempo extraño en el que pareciera que el dÃa no alcanza. Leo, pero no tanto como suelo hacerlo, y uno pensarÃa que teniendo más horas diarias disponibles (ejemplo, las horas que uno dedicaba a viajar) deberÃa hacer más, pero no, en mi caso no. La fantasÃa idÃlica de poder, en este tiempo, escribir todas las novelas pendientes o leer todos los clásicos, no estarÃa ocurriendo.
Federico Jeanmaire
Algunos de sus libros: Más liviano que el aire (Premio ClarÃn de Novela 2009), Fernández mata a Fernández y Tacos altos.
Me quedé sin rutina. Justo habÃa terminado un libro, habÃa comenzado otro, pero la cuarentena me detuvo. No puedo concentrarme en casi nada. Sólo la pintura de algunas paredes consigue hacerme olvidar de la situación. No escribo. Apenas si puedo leer. Pero mi terraza está quedando muy bien.
Federico Jainmaire, frente a la computadoraEsther Cross
Escritora, traductora y psicóloga. Entre sus libros están Kavanagh, La mujer que escribió Frankenstein y Tres hermanos.
Esther Cross delante de su biblioteca en construcción: se acaba de mudarHace unas semanas, en el pasado precoz, cuando no podÃa escribir me decÃa que necesitaba más tiempo y silencio. Hubiera dicho que la cuarentena serÃa un estado ideal para escribir con los horarios liberados, en interiores. Pero cuando llegó la hora, el contexto preocupante ocupaba el primer plano. Con todo el tiempo y el silencio disponibles, me costaba concentrarme y algunos dÃas me decÃa, parafraseando la canción: No culpes al encierro, no culpes al barbijo, no culpes a la tele, será que no te sale.
Estas semanas se va armando una rutina. Trato de ser profesional y algunos dÃas escribo mejor que otros. Es un momento especial para traducir además, seguramente porque traducir es como tender puentes donde habÃa una distancia.
Javier Sinay
Es periodista, cronista y escritor. En 2015 ganó el Premio Gabriel GarcÃa Márquez de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Su último libro es Camino al Este: crónicas de amor y desamor.
Javier Sinay trabajando de forma cotidianaMi rutina cambió bastante con la cuarentena obligatoria, y mi casa, adonde vivo con mi familia, entró en una nueva era de caos y anarquÃa (contra la que tratamos de luchar). Sumado a esto, mi trabajo diario como periodista de REDACCION se volvió más urgente y preciso, asà que mis otras escrituras han quedado un poco relegadas, pero no detenidas. Cada noche, hasta muy tarde, avanzo con la actualización de un libro mÃo que será reeditado este año. En ese momento, pasada la medianoche, cuando todos duermen, yo entro en el trance de la escritura. Y soy feliz.
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De las lecturas que nos atraviesan y la vida de los periodistas durante el coronavirus
