Médicos y enfermeras en Maryland narraron qué es lo más difÃcil de vivir bajo al sombra del coronavirus
Julia Trainor es una enfermera registrada de apenas 23 años de edad (Foto: Reuters)Los pacientes que han resultado afectados por el COVID-19 han pasado malos ratos, y las familias que no pueden de...
Julia Trainor es una enfermera registrada de apenas 23 años de edad (Foto: Reuters)
Los pacientes que han resultado afectados por el COVID-19 han pasado malos ratos, y las familias que no pueden despedirse de los seres queridos que han muerto debido a la enfermedad, también han sufrido a lo largo de estas semanas. Pero de quien no se ha hablado tanto, es de los médicos y enfermeras que han presenciado distintas situaciones más de una vez.
Desde sostener una tableta, para que los pacientes puedan escuchar y ver a sus familiares o ver la desesperación de la gente al no poder estar con sus seres queridos, hasta tener miedo de ser portadores de este virus y la probabilidad que tienen de contagiar a los familiares de los pacientes con los que conviven diariamente.
Julia Trainor, enfermera que trabaja en la unidad de cuidados intensivos, entubó a una mujer, y después tuvo que llamar a su esposo para que la pareja pudiera hablar, porque él no puede entrar al hospital.
“Tuve que ponerlo en el teléfono y acercarlo a su oÃdo mientras él le decÃa que la amaba tanto, y luego tuve que limpiarle las lágrimas. Estoy acostumbrada a ver pacientes muy enfermos y estoy acostumbrada a que los pacientes mueran, pero nada como estoâ€, expresó Trainor en una entrevista con la agencia Reuters.
Ernest Capadngan (Foto: Reuters)La paciente se encuentra en un hospital dentro del estado de Maryland en donde se ordenó no salir desde el 30 de marzo. Ahà más de 9.000 personas han dado positivo, y 260 han fallecido.
Los doctores trabajan más de 12 horas seguidas, pero lo más pesado no es el tiempo que están trabajando, sino ser testigos de cómo esta enfermedad le ha pasado tanto a pacientes como a familiares debido a la polÃtica que no permite visitantes dentro del hospital. Por lo que los médicos no solamente están a cargo de la salud fÃsica de los pacientes, sino que también desempeñan el apoyo que un familiar les podrÃa dar.
“El momento más difÃcil durante el turno fue ver a los pacientes con COVID morir indefensos y sin sus familiares a su ladoâ€, declaró Ernest Capadngan, un enfermero en la unidad de biocontención del hospital.
El comunicarse directamente con la familia al otro lado del teléfono también es una acción que es difÃcil para el personal médico, ya que las familias se desesperan al no poder ver a los pacientes. Pero no hay nada que los médicos puedan hacer.
Tracey Wilson tiene 53 años y batalla contra el estrés y la ansiedad de los desconocido (Foto: Reuters)“Hay muchas incógnitas y con eso desconocido hay mucha ansiedad y estrés con los que no estamos acostumbrados. Hoy tuve un paciente que se cayó de la cama y tuve que llamar a su esposa y decirle que no podÃa ir a verlo, a pesar de que suplicó y le rogó que fuera a verloâ€, dijo Tracy Wilson, una enfermera practicante.
Sin embargo, la gente que trabaja en los hospitales no se ve a sà misma como los héroes, ya que es un trabajo en equipo tanto ayudar a pacientes, como a que la gente les ayude a ellos, resguardándose en casa.
“La propagación de COVID-19 ha afectado a muchos medios de subsistencia, a la vida de muchas personas. La muerte en general ha creado una crisis. Por lo tanto, me gustarÃa pedirle no solamente a una persona, sino a todas la gente del mundo, que converjan y se unan al plataforma de que esto es algo que nadie puede luchar individualmenteâ€, explicó Cheryll Mack, una enfermera de la sala de emergencias.
La emergencia ha creado una especie de complicidad entre los médicos y las enfermeras, pues se cuidan las espaldas y son solidarios el uno con el otro. Asà que cuando alguien necesita un descanso, los demás lo cubren. Mack contó que trata de tomar 15 minutos para respirar aire fresco fuera del hospital, pues aunque sea durante esos momentos, puede sentir algo de alivio.
Cheryll Mack de 46 años cree que para vencer el virus se necesita un trabajo en equipo (Foto: Reuters)Lamentablemente, presenciar ese horror no es lo único que mantiene al personal preocupado, pues aunque tratan de distanciarse un poco de los sentimientos, el impacto llega aún más cuando alguno de los tratantes se convierte en paciente.
“Lo más difÃcil de todo esto ha sido cuidar a otros proveedores de atención médica. Realmente da mucho miedo cuando ves a alguien que podrÃa estar entrando y ahora estás cuidando de ellos, señala la practicante de enfermerÃa Martine Bell.
Cada turno termina de formas parecidas de descontaminación: las enfermeras y las doctoras se quitan sus equipos individuales de protección y se bañan antes de estar en contacto con sus familiares.
“Tomo una ducha muy larga y muy caliente. Y luego generalmente me siento en el sofá y leo un libro o veo algún reality show sin sentido para estresarmeâ€, desarrolló Bell.
Martine Bell de 41 años tiene miedo de lo que pase si los doctores se comienzan a enfermar (Foto: Reuters)“Estoy acostumbrada a tratar pacientes enfermos. Trato pacientes enfermos todo el tiempo, pero es muy diferente saber que el paciente que estás tratando también es un riesgo para ti. Esa es la principal diferencia aquÃ. Nadie que trabaja en hospitales tiene miedo de tratar a personas enfermas. Solo quiero mantener al personal y a los pacientes seguros al mismo tiempoâ€, aseveró Laura Bontempo, médica de emergencias.
Bontempo, por ejemplo, se quita su equipo y ropa médica dentro de una tienda que instaló afuera de su casa, después se envuelve una toalla y se apresura a bañarse. Después mete su ropa médica a la lavadora, sola, para no contaminar nada más.
La doctora Laura Bontempo cuida a su familia al quitarse su equipo fuera de su hogar (Foto: Reuters)Algo más que agrega al miedo: la incertidumbre. Esto es lo que afecta psicológicamente a médicos y enfermeras, pues no saben si lo peor ya llegó, o tal vez llegará más adelante.
“El momento más difÃcil ha sido el miedo que vive dentro de todos nosotros. Hay muchas cosas desconocidas en este momento. Tememos lo que sucederá mañana, cómo se verá el departamento de emergencias la próxima semana cuando entremos. Miedo sobre nuestros propios colegas, si se enfermarán. También tememos que podamos ser portadores asintomáticos y llevar este virus a nuestras familias y seres queridos. Ha habido mucho miedo sobre nuestros suministros y si se nos acabará. Y luego, obviamente, existe el temor de que veamos pacientes y no podamos hacer todo lo que normalmente podemos para ayudar a salvar las vidas de los pacientesâ€, describió Meghan Sheehan, enfermera practicante.
Meghan Sheehan de 27 años tiene miedo de lo que el futuro traerá (Foto: Reuters)Sheehan regresa a su casa en su auto sin escuchar noticias, y usa ese momento para reflexionar acerca de lo que vivió en ese dÃa. Al llegar a casa comparte cena con su familia y no hablan del tema. Pero es en las noches donde los pensamientos de incertidumbre regresan.
A pesar de todo, la enfermera de 25 años, Tiffany Fare tiene esperanzas (Foto: Reuters)Pero hay resquicios de esperanza, pues aunque la tragedia invade los hospitales, colegas que nunca antes se habÃan visto, ahora trabajan juntos para encontrar soluciones a lo largo de esta pandemia.
“Mi equipo ha sido realmente genial para mÃ. Hemos trabajado muy bien juntos y nos hemos unido en esta crisis. No nos conocemos, todos venimos de diferentes unidades dentro del mismo hospital, asà que para nosotros unirnos y trabajar tan bien como un equipo, ha sido una aventura, pero creo que eso es lo que me da esperanzaâ€, afirmó Tiffany Fare, una enfermera en la unidad de biocontención.
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