Por qué el COVID-19 podrÃa arruinar los pronósticos del tiempo y los registros climáticos
Los investigadores esperan lagunas en los datos que se han recopilado regularmente durante décadas (Shutterstock)Dos veces al año, el grupo de Ed Dever en la Oregon State University en Corvallis ...
Los investigadores esperan lagunas en los datos que se han recopilado regularmente durante décadas (Shutterstock)
Dos veces al año, el grupo de Ed Dever en la Oregon State University en Corvallis se dirige al mar frente a las costas de Oregon y Washington en los Estados Unidos para restaurar y limpiar más de 100 sensores delicados que conforman un segmento de una red cientÃfica de USD $ 44 millones por año llamada Iniciativa de Observatorios del Océano. “Si este hubiera sido un año normal, ahora habrÃa estado en el marâ€, dice en diálogo con la prestigiosa revista cientÃfica Nature.
En cambio, Dever es uno de los muchos cientÃficos marginados por la pandemia de coronavirus, que observa desde lejos cómo desaparecen los datos de campo preciosos y los instrumentos se degradan. La pausa cientÃfica podrÃa poner en peligro los pronósticos del tiempo a corto plazo y amenazar los estudios climáticos de larga data.
En algunos casos, los investigadores esperan lagunas en los datos que se han recopilado regularmente durante décadas. “La ruptura en el registro cientÃfico probablemente no tiene precedentesâ€, asegura Frank Davis, un ecologista de la Universidad de California en Santa Bárbara.
Davis es el director ejecutivo del programa de Investigación Ecológica a Largo Plazo (LTER), una red de 30 sitios ecológicos que se extienden desde el extremo norte de Alaska hasta la Antártida. La red LTER, que consta de ubicaciones tanto urbanas como rurales, permite a los cientÃficos estudiar procesos ecológicos durante décadas, desde el impacto de la disminución de las nevadas en las montañas de Colorado hasta los efectos de la contaminación en un arroyo de Baltimore. En algunos sitios, esta podrÃa ser la primera interrupción en más de 40 años, sostiene. “Eso es doloroso para los cientÃficos involucradosâ€.
Al mismo tiempo, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) expresó en un comunicado su preocupación por el impacto de la pandemia COVID-19 en la cantidad y calidad de las observaciones y pronósticos meteorológicos, asà como el monitoreo atmosférico y climático.
“Los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales continúan desempeñando sus funciones esenciales las 24 horas, los 7 dÃas de la semana, a pesar de los graves desafÃos que plantea la pandemia de coronavirusâ€, dijo el secretario general de la OMM, Petteri Taalas. Y continuó: “Somos conscientes de las crecientes limitaciones de capacidad y recursosâ€.
El pronóstico del tiempo afectado
Las mediciones realizadas en el mar son importantes para pronosticar el clima sobre los océanos, asà como para mantener registros a largo plazo de la salud oceánica y el cambio climático (Shutterstock)Otros programas de monitoreo enfrentan brechas similares. Los cientÃficos a menudo viajan en los buques portacontenedores comerciales que cruzan los océanos del mundo, recolectando datos y desplegando una variedad de instrumentos que miden el clima, asà como las corrientes y otras propiedades del océano. La mayorÃa de esos barcos todavÃa están en funcionamiento, pero las restricciones de viaje significan que ya no se permite a los cientÃficos a bordo, dice Justine Parks, una técnica marina que administra uno de esos programas en el Instituto de OceanografÃa Scripps en La Jolla, California.
Las huelgas portuarias y la inestabilidad polÃtica han detenido cruceros especÃficos en el pasado, explica Parks. Pero, que ella sepa, esta es la primera vez que todo el programa se cierra durante un perÃodo prolongado de tiempo.
Las mediciones realizadas en el mar son importantes para pronosticar el clima sobre los océanos, asà como para mantener registros a largo plazo de la salud oceánica y el cambio climático, dice Emma Heslop, especialista del programa en observaciones oceánicas de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental en ParÃs.
Su grupo todavÃa está tratando de evaluar el alcance del daño que la pandemia está causando a la comunidad de observación del océano en general, pero los investigadores ya están sintiendo algunos efectos. En los últimos 2 meses, han visto un número cada vez menor de observaciones a bordo, lo que representa, desde principios de febrero, una pérdida del 15% de las estaciones que informan datos. Y aunque la comunidad está trabajando arduamente para descubrir otras formas de recopilar datos importantes, es probable que la situación empeore a medida que la pandemia se prolongue. “Cuanto más tiempo estén vigentes las restriccionesâ€, indica, “más tiempo tomará para que nuestras operaciones se recuperenâ€.
Los vuelos comerciales también brindan datos climáticos invaluables: miden la temperatura, la presión y la velocidad del viento mientras navegan. Los datos meteorológicos proporcionados por la flota de aviones de EEUU habÃan disminuido a la mitad de sus niveles normales al 31 de marzo, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
Problemas de mantenimiento
La Oficina Meteorológica estima que la pérdida de observaciones de las aeronaves aumentará su error de pronóstico en 1–2%Los satélites y los globos meteorológicos pueden llenar algunos vacÃos, pero ciertos datos de la aeronave son irremplazables. “Es cierto que con la pérdida virtual de la aviación mundial, hay una brecha en algunos de los registrosâ€, expone Grahame Madge, portavoz de la Oficina Meteorológica del Reino Unido en Exeter.
La Oficina Meteorológica estima que la pérdida de observaciones de las aeronaves aumentará su error de pronóstico en 1–2%, pero señala que, en áreas donde los vuelos son tÃpicamente más abundantes, la precisión del pronóstico de los cientÃficos podrÃa sufrir aún más.
La Oficina Meteorológica mantiene más de 250 estaciones meteorológicas del Reino Unido que proporcionan información continua o diaria de datos atmosféricos y meteorológicos recopilados de forma autónoma. Por ahora, esos sistemas funcionan bien, pero si un instrumento falla, dice Madge, será difÃcil lograr que el personal solucione el problema.
Gran parte de los datos de monitoreo atmosférico del mundo se recopilan con poca o ninguna intervención humana, y tales proyectos deberÃan poder seguir funcionando. El Experimento de Gases Atmosféricos Globales Avanzados, por ejemplo, mide compuestos que agotan el ozono, gases de efecto invernadero y otros componentes traza en la atmósfera en 13 sitios remotos de todo el mundo. Muchos de sus sistemas son autónomos: cada estación cuenta con una o dos personas que realizan tareas de mantenimiento de rutina para mantener los instrumentos en funcionamiento.
Ray Weiss, un quÃmico atmosférico en Scripps que lidera el proyecto, asegura que dos instrumentos se han averiado hasta ahora, pero la pérdida de un solo instrumento o incluso un sitio completo durante unas pocas semanas es poco probable que ponga en peligro las capacidades de monitoreo de la red.
Para Arlyn Andrews, quien dirige el programa de monitoreo de gases de efecto invernadero de NOAA, los impactos en esa red han sido “relativamente menoresâ€, y hasta ahora menos del 5% de los sitios de NOAA han perdido datos.
A menos que la situación empeore mucho, Weiss anticipa que el programa escapará relativamente indemne. “Estamos cojeando, es el resultado finalâ€.
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