Anosmia y disgeusia: qué son los nuevos sÃntomas que incluye la definición de caso sospechoso de coronavirus en la Argentina
La decisión de ampliar el criterio de caso sospechoso está relacionada con la llegada del frÃo y todo lo que el otoño y el invierno traen aparejados en cuanto a enfermedades estacionales (Shutters...
La decisión de ampliar el criterio de caso sospechoso está relacionada con la llegada del frÃo y todo lo que el otoño y el invierno traen aparejados en cuanto a enfermedades estacionales (Shutterstock)
En un comunicado difundido a última hora de ayer jueves, el Ministerio de Salud informó que se ampliaba la definición de caso sospechoso de COVID-19 y que la nueva “incluye a toda persona que presente fiebre de 37.5 grados o más, y uno o más de los siguientes sÃntomas: tos, dolor de garganta, dificultad respiratoria, falta de olfato o gusto (anosmia/disgeusia) sin otra enfermedad que explique completamente el cuadro clÃnicoâ€.
La decisión de ampliar el criterio de caso sospechoso está relacionada con la llegada del frÃo y todo lo que el otoño y el invierno traen aparejados en cuanto a enfermedades estacionales. De esta manera, si en esta época del año aumentan los casos de resfriados, gripes comunes y otras patologÃas, es necesario relajar el criterio para analizar si una persona padece COVID-19 para que el sistema de salud detecte a la mayor cantidad de personas con coronavirus y asà tener estadÃsticas acertadas.
En total, Salud determinó cuatro criterios para definir si una persona debe ser testeada. El primero es para todo aquel que tenga tos, dolor de garganta, dificultad para respirar y pérdida de olfato y gusto. El segundo criterio contempla a “todo paciente con diagnóstico clÃnico y radiológico de neumonÃa y sin otra etiologÃa que explique el cuadro clÃnicoâ€. El tercero abarca a los pacientes con pérdida del olfato y gusto. El cuarto es para el personal de la salud: si presentan fiebre o al menos dos de los demás sÃntomas serán testeados.
La anosmia es la falta de olfato. Y dado que se demostró que en el COVID-19 la falta de olfato aparece de manera abrupta, entonces es importante enfatizar en la pesquisa de este sÃntoma.
El olfato, además, da el 80% del sabor, por lo que el paciente puede referir también que tiene alterada la percepción del sabor de las comidas o las bebidas.
Lo que ocurre en la anosmia es que se altera el receptor que está en la célula olfatoria, que también se llama célula bipolar o nerviosa, y es la única neurona que está fuera del cerebro.
Se demostró que el coronavirus altera el receptor que está en la célula olfatoria, que también se llama célula bipolar o nerviosa (Shutterstock)En el gusto lo que se altera son las células que forman las papilas gustativas, que también tienen receptores, por lo que al entrar el alimento a la boca (que puede ser dulce, salado, ácido o amargo) no se realiza correctamente el envÃo de la información acerca del sabor al cerebro. Este envÃo se hace a través de nervios (el vago, glosofarÃngeo, maxilar inferior y facial) y dado que ese receptor de las papilas gustativas está dañado por el coronavirus, la información del sabor no llega al cerebro y la persona no logra distinguir si lo que ingirió es dulce, salado, ácido o amargo.
En sÃntesis, lo que se altera es el receptor de las células olfatorias y de esa manera no se “lleva†el estÃmulo -que son las partÃculas odorÃferas- para que el cerebro pueda interpretar los olores. Y de esta manera se altera también el sabor, que da lugar a la ageusia, que es la falta de gusto, que se manifiesta porque se alteran los receptores que están en las papilas gustativas encargados de detectar el dulce, salado, ácido y amargo. Estos receptores están distribuidos en distintas partes de la lengua: el dulce está en la punta, el salado en los costados laterales anteriores, el ácido en los laterales posteriores y el amargo atrás. En el centro de la lengua se capta el umami, o también llamado el quinto sabor.
Entonces, anosmia y ageusia son dos sÃntomas que no deben dejar de ser tenidos en cuenta.
Cabe aclarar que la gran mayorÃa de los pacientes recuperan después estos sentidos, aunque algunos de ellos deberán seguir luego un tratamiento con especialistas en olfato, que consiste en una rehabilitación y la indicación de una medicación neuroprotectora. A diferencia de la pérdida de olfato que produce el virus de la gripe, que generalmente en adultos mayores deja como secuela una “anosmia post viralâ€, dado que a partir de los 65 el epitelio olfatorio comienza a perderse y organismo atraviesa un mecanismo que recibe el nombre de presbiosmia, que es la disminución del olfato de manera fisiológica.
* Stella M. Cuevas, médica otorrinolaringóloga (MN 81701). Especialista en olfato y alergista. Ex presidente de la Asociación de OtorrinolaringologÃa de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA)
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