Una mirada a algunos artistas fallecidos de coronavirus
Un fabricante de zapatos. El rey congolés del dancehall. Un novelista exiliado. En la primera entrega de una serie ocasional, The Associated Press echa una mirada a figuras en las artes, el espect...
Un fabricante de zapatos. El rey congolés del dancehall. Un novelista exiliado. En la primera entrega de una serie ocasional, The Associated Press echa una mirada a figuras en las artes, el espectáculo y la cultura que han fallecido tras contraer el coronavirus.
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SERGIO ROSSI, ZAPATERO
Sergio Rossi aprendió a hacer zapatos de su padre artesano cuando Italia estaba en la agonÃa de la Segunda Guerra Mundial.
Llegó a convertirse en uno de los diseñadores de calzado fino más venerados que haya emergido del paÃs famoso por su zapatos.
Habilidoso ya a sus 14 años, comenzó a vender sus diseños en Bolonia en 1966, lanzó su propia marca en 1968 y alcanzó prominencia global en los 70, en parte por su colaboración con el entonces joven diseñador de modas Gianni Versace, uno de los muchos creativos renombrados con los que trabajarÃa. Le vendió la lÃnea al Gucci Group, que más tarde pasó a ser Kering, en 1999, por unos 96,2 millones de dólares.
“La suya fue la historia de un amor incondicional por los zapatosâ€, dijo su familia en un comunicado.
Hizo calzado tanto para hombres como para damas, pero estos últimos fueron realmente su especialidad, y diseños como su tacón Cachet adquirieron popularidad entre celebridades como Ariana Grande, Paris Hilton y Lupita Nyong’o.
“TenÃa un increÃble don para lo actual, produjo cosas maravillosasâ€, dijo el diseñador de zapatos Manolo Blahnik a Footwear News. “Es una pérdida enorme para la industria del calzadoâ€.
Su compañÃa ha preservado miles de sus dibujos y documentos en un archivo que honra su legado. También entrenó en el oficio a su hijo Gianvito Rossi, y éste tiene su propia marca pujante.
Sergio Rossi murió el 3 de abril en Cesena, Italia. TenÃa 84 años.
CHANG KAI, DIRECTOR Y EJECUTIVO DE CINE
Chang Kai, un director y ejecutivo de los estudios de cine Hubei en China, se vio obligado a hacer de enfermero en sus últimas semanas mientras su padre, su madre y su hermana morÃan de coronavirus en Wuhan, la primera ciudad azotada por la pandemia.
La revista financiera Caixin publicó una nota escrita por Kai con el clásico estilo poético chino poco antes de su deceso, que les hizo llegar un amigo del cineasta.
DecÃa: “Mientras doy mis últimos suspiros débiles, le digo a mi familia, a mis amigos, y a mi hijo en la lejana Londres: toda mi vida fui un hijo obediente, un padre responsable, un esposo amoroso, ¡y una persona honesta! ¡Adiós a aquellos que amo y a aquellos que me amaron!â€
Falleció el 14 de febrero en un hospital en Wuhan, dijo su compañÃa de cine en un comunicado. TenÃa 55 años.
AURLUS MABELE, MÚSICO Y COMPOSITOR
A Aurlus Mabele lo llamaban “el rey del soukousâ€.
El cantante y compositor congolés tomó el estilo de música bailable originado en su paÃs en la década de 1960 y lo popularizó a nivel global.
Su rÃtmica mezcla de dancehall con estilos musicales de Ãfrica Occidental, el Caribe, el pop y el soul fue especialmente popular en Francia, a donde se mudó en los años 80.
Allà formó el supergrupo congolés Loketo, junto con Diblo Dibala y Mav Cacharel.
Murió el 19 de marzo en ParÃs, dijo su hija, Liza Monet. TenÃa 66 años.
LUIS SEPÚLVEDA, ESCRITOR
Luis Sepúlveda fue encarcelado por su activismo polÃtico durante la dictadura del general Augusto Pinochet en Chile, y expulsado de su paÃs en 1977.
Como otros renombrados escritores, creó su obra más entrañable en el exilio.
Se convirtió en un astro de la literatura internacional con la novela de 1988 “Un viejo que leÃa novelas de amorâ€, basada en los meses que pasó en la Amazonia ecuatoriana entre indÃgenas shuar tras ser exiliado.
Sepúlveda también escribió “Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volarâ€, sobre un ave manchada de petróleo que convence a un gato doméstico que cuide de su último huevo.
“Tus libros le han enseñado a mucha gente a volar, a considerar, a reflexionar, a respetarâ€, dijo Lynda Albertson, una de los muchos admiradores de Sepúlveda que elogió su obra en Twitter tras su deceso. “Gracias por recordarme que el amor verdadero, la amistad verdadera pueden venir de donde menos lo esperasâ€.
Nacido en Ovalle, Chile, en 1949, Sepúlveda vivió entre Suramérica y Europa entre finales de los 70 y los 80. Pasó los años 90 en Alemania antes de mudarse a Gijón, España.
HabÃa vuelto de una conferencia literaria en Portugal cuando estuvo entre los primeros diagnosticados con el coronavirus en Asturias.
El gobierno regional de Asturias confirmó su deceso el 16 de abril, a los 70 años.
FLOYD CARDOZ, CHEF
El chef Floyd Cardoz llevó la cocina india a nuevas alturas en Estados Unidos.
Defensor incansable de hacer la industria culinaria más sustentable, Cardoz dirigió restaurantes prósperos en Nueva York y su natal India y adquirió aún más fama cuando participó en la competencia televisiva “Top Chef†y ganó “Top Chef Mastersâ€.
Cardoz se formó como cocinero en Mumbai y perfeccionó sus habilidades para la cocina francesa, italiana e india en Suiza antes de mudarse a Nueva York. En 1998 abrió Tabla, un restaurante que según crÃticos y amantes de la gastronomÃa le dio un nivel sin precedentes a las artes culinarias y mayor calidad a la cocina fina estadounidense.
Luego que Tabla cerró en 2010, dirigió cocinas en restaurantes neoyorquinos que incluyen North End Grill y White Street.
Escribió un libro publicado en 2016 dirigido a las cocinas norteamericanas: “Flavorwallaâ€.
También tuvo restaurantes en Mumbai, a donde viajó poco antes de su muerte para celebrar el aniversario de su Bombay Canteen y la inauguración de una nueva tienda, Bombay Sweet Shop.
La anfitriona de “Top Chef†Padma Lakshmi dijo en Twitter que Cardoz tenÃa “una sonrisa pÃcara, una necesidad innata de hacer felices a aquellos a su alrededor, y un toque deliciosoâ€.
Cardoz murió el 25 de marzo en un hospital en Montclair, Nueva Jersey, dijo su compañÃa en un comunicado. TenÃa 59 años.
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Los periodistas de AP Leanne Italie en Nueva York y Aritz Parra en Madrid contribuyeron a este despacho.
