EEUU: El negocio de las prisones prospera entre la pandemia
MINNEAPOLIS, Minnesota, EE.UU. (AP) — Mientras las fábricas y otros negocios permanecen cerrados en todo Estados Unidos, los presos en al menos 40 estados continúan trabajando. A veces ganan ce...
MINNEAPOLIS, Minnesota, EE.UU. (AP) — Mientras las fábricas y otros negocios permanecen cerrados en todo Estados Unidos, los presos en al menos 40 estados continúan trabajando. A veces ganan centavos por hora o simplemente nada fabricando mascarillas y desinfectante para ayudar a otros a protegerse del coronavirus.
A esos mismos reos les suspendieron las visitas familiares desde hace semanas, pero les cobran hasta 25 dólares por una llamada de 15 minutos, más un pago extra si añaden crédito.
Además pagan precios más altos a la comisarÃa por el jabón que necesitan para lavarse las manos con mayor frecuencia. Este servicio puede tener una cuota de procesamiento de 100%.
Mientras la pandemia del COVID-19 paraliza la economÃa, dejando a millones de personas desempleadas y a muchas compañÃas al borde de la quiebra, el gran negocio que representa el sistema penitenciario más grande del mundo continúa ganando dinero.
“Es duro. En especial en una época como esta, cuando estás sin trabajo, estás previendo quedar desempleado... y no tienes dinero para enviarâ€, dijo Keturah Bryan, que cada mes hace una transferencia de cientos de dólares a su padre de 64 años que se encuentra en una prisión federal en Oklahoma.
Mientras tanto, señaló ella, las prisiones continúan cobrando pequeñas cuotas por cualquier servicio.
“Uno tiene que pagar por llamadas, correos electrónicos, alimentosâ€, dijo. “Por todoâ€.
El brote de coronavirus ha puesto inesperadamente los reflectores sobre las cárceles de Estados Unidos, cuya población total rebasa los 2,2 millones de personas y a las que los expertos de salud consideran una especie de placas de Petri para la propagación de contagios.
Con frecuencia las mascarillas y el desinfectante para manos no llegan a los reclusos. Tampoco les efectúan pruebas con frecuencia, incluso a los que presentan sÃntomas, a pesar de los temores de que el virus pueda propagarse a las comunidades circundantes. Y en algunas partes del paÃs, quienes experimentan sÃntomas languidecen en edificios sofocantes con ventilación deficiente.
Las preocupaciones se extienden a los proveedores de servicios médicos carcelarios, a los que expertos de salud acusan a menudo de proporcionar una atención deficiente incluso en los mejores tiempos.
Sheron Edwards comparte un dormitorio con otros 50 reclusos en la Instalación Penitenciaria Regional del Condado Chickasaw en Mississippi. Debido a sus anteriores experiencias con el proveedor de servicios médicos de la prisión, Centurion of Mississippi, le preocupa lo que pueda ocurrir si hay contagios de coronavirus.
“Me da miedo que simplemente nos dejen morir aquÃâ€, afirmó.
Cuando estuvo en la célebre prisión de Parchman hace varios años, dijo Edwards, Centurion le permitÃa únicamente una sesión de terapia fÃsica después de que le colocaron una barra de 15,2 centÃmetros (6 pulgadas) y tornillos en un tobillo roto.
“Aunque no era una situación que pusiera en peligro mi vida, era graveâ€, afirmó. “Con el COVID-19, yo sà podrÃa perder la vidaâ€.
Más de 20.000 reclusos se han infectado y 295 fallecido en todo el paÃs, en la penitenciaria de la isla Rikers en la ciudad de Nueva York asà como en diversas prisiones estatales y federales de ciudades y localidades menores, de acuerdo a un conteo no oficial del Proyecto de Información Tras las Rejas COVID-19 a cargo de la Escuela de Derecho de la UCLA.
