Hoy vence el plazo del canje de la deuda: cuáles son las posibilidades que se abren para el Gobierno y sus acreedores
El ministro de EconomÃa, MartÃn Guzmán, junto al presidente Alberto Fernández, en diálogo por la reestructuraciónLlegó el dÃa. Viernes 8 de mayo. Fecha que el Gobierno fijó como deadline p...
El ministro de EconomÃa, MartÃn Guzmán, junto al presidente Alberto Fernández, en diálogo por la reestructuración
Llegó el dÃa. Viernes 8 de mayo. Fecha que el Gobierno fijó como deadline para que los acreedores acepten la oferta de reestructuración de la deuda emitida bajo ley extranjera, que asciende a USD 66.500 millones. Y si bien el ministro de EconomÃa, MartÃn Guzmán, ratificó que no se extenderÃa, al mismo tiempo esta semana habilitó a una modificación de la oferta, en la medida en que los bonistas presenten una alternativa “razonableâ€.
Diversas fuentes allegadas al Gobierno aseguran que el canje fue un fracaso y que el nivel de adhesión no llegó ni al 10%. Con este escenario, nadie duda de que Guzmán anunciará una extensión del plazo, en principio, hasta el 20 de este mes, justo antes de la fecha en la que la Argentina debe pagar USD 503 millones de intereses de los bonos globales para evitar caer en default. El 22 de mayo vencen los 30 dÃas del perÃodo de gracia y ya no hay más posibilidades de negociar con los acreedores. O sÃ. Algunos analistas sostienen que no serÃa tan grave dejar de pagar el vencimiento del 22, siempre y cuando haya una buena negocación en curso.
¿Cuáles son los caminos que se abren entonces a partir de mañana?
-Si el Gobierno consiguiera un nivel de adhesión de 60% o más, podrÃa declararlo exitoso, aunque con la certeza de que tendrá que lidiar, como ya ocurrió varias veces en la Argentina, con litigios en el exterior. Esta alternativa es casi improbable, coinciden los analistas, ya que los inversores institucionales -los mayores tenedores de los tÃtulos argentinos- han manifestado en reiteradas oportunidades su rechazo a la oferta argentina.
Fuentes cercanas a la negociación aseguraron a Infobae que la aceptación fue baja (AGUSTIN MARCARIAN/)De los 21 bonos que el Gobierno pretende reestructurar, algunos fueron emitidos en el canje de 2005 y otros corresponden a la era Macri, ya que datan del 2016. Los primeros, como provienen ya de una renegociación, tienen cláusulas de acción colectiva (CACs) más exigentes. Para lograr que todos ingresen a la operación, debe lograr la aceptación del 85% del total y, cómo mÃnimo, un 66,6% de cada bono; o tiene la alternativa de alcanzar el 75% de cada tÃtulo, pero si entra en la “reasignaciónâ€. En el caso de los bonos emitidos en 2016, la cláusula establece un 66,6% del total y un 50% de cada uno.
La cláusula de “reasignación†dice que luego de computar todos los bonos que ingresaron en el canje, el Gobierno puede excluir las series que le impidan sumar las CACs originales.
-Si el nivel de aceptación es muy bajo, como parece que será, el Gobierno tiene dos opciones: cerrarlo con los bonistas que entraron y luego analizar si lanza un nuevo canje con una nueva oferta (aunque en este caso, deberÃa, por la cláusula RUFO, mejorarle las condiciones a los que hayan ingresado ahora); o extender el plazo y seguir negociando con los acreedores.
Si se cerrara el canje hoy, el Gobierno estará obligado a informar cuál fue el resultado del canje antes del lunes a las 5 PM hora de los Estados Unidos. Deberá comunicar qué bonos se canjearon, cuáles quedaron afuera y qué harán con esos tÃtulos que no ingresaron.
“En ese caso, los que no han sido reestructurados se convertirán en holdouts. Si el gobierno decide que hay pocos bonos para reestructurar, puede declarar el canje desierto y luego reabrirlo. El problema es que el 22 tiene que pagar USD 503 millones para no caer en defaultâ€, enfatizó el analista Sebastián Maril, quien agregó: “Mi opinión es que si no se cierra el canje antes de esa fecha, caemos en default y esos intereses no los pagan. Pero si hay extensión de fechas, el gobierno puede pagar ese dinero como señal de buena fe y seguir negociandoâ€.
El equipo económico durante un seminario organizado por la Universidad de ColumbiaPero el problema con que se enfrentará Guzmán, aseguran varios analistas, es que deberá tener una idea clara de cuál serÃa una propuesta atractiva para los acreedores, si no quiere chocar otra vez con la misma piedra.
“Si no hubiera una aceptación importante de la oferta, el Gobierno tendrá el desafÃo de modificarla, y tendrÃa sentido firmar un standstill como hizo Ecuador, ya que va a ser difÃcil cerrar una negociación rápidamenteâ€, afirmó a Infobae el economista Miguel Kiguel. Se trata de un acuerdo con los bonistas por medio del cual se extienden los pagos de intereses sin que ello implique una situación de default.
De acuerdo con varios analistas consultados, la oferta deberÃa tener una mejora notoria para lograr una aceptación razonable. El punto más crÃtico que marcaron los acreedores es el perÃodo de gracia de tres años en los cuales el Gobierno no pagará ni capital ni intereses, y el promedio del cupón, que asciende a 2,33%. “Si tiene que hacer una nueva oferta, tendrá que pensar en cómo hacerla más atractiva y balancear el esfuerzo que se le pide a los bonistas, que en muchÃsimos casos entraron de buena fue, con el esfuerzo que tendrá que hacer el Estado. No pagar intereses por 3 años suena muchoâ€, agregó Kiguel.
Por su parte, Guillermo Mondino, ex economista jefe de mercados emergentes del Citi, aseguró que “sin participacion de inversores institucionales, serÃa muy dificil lograr utilizar las CACs. Quizas en algún bono podrÃan llegar, pero con la baja participación que uno infiere dado el rechazo de los grupos de tenedores de bonos, parece muy poco probable que eso ocurra para varios bonosâ€.
“De allà que la decisión parecerÃa que se restringe a declarar desierto el canje, hacer un canje parcial (con sus pros y contras) y seguir negociando, o defaultearâ€, remarcó el analista.
Mondino agregó que “lo lógico serÃa no cerrarse las puertas a esta altura y trabajar en pos de lograr evitar un default, que serÃa muy oneroso, sobre todo a la hora de recuperar la economÃa post-epidemia. Espero que todos muestren algo de flexibilidadâ€.
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