Las azoteas en el LÃbano, pequeños paraÃsos para los confinados
Las terrazas de los edificios en el LÃbano, donde hasta ahora solo habÃa antenas parabólicas y depósitos de agua, se han convertido desde hace varias semanas en reductos de libertad y aire fres...
Las terrazas de los edificios en el LÃbano, donde hasta ahora solo habÃa antenas parabólicas y depósitos de agua, se han convertido desde hace varias semanas en reductos de libertad y aire fresco para los habitantes confinados.
Debido a las restricciones impuestas por las autoridades para contener la pandemia de covid-19, muchos libaneses se vieron privados de sus lugares de trabajo y de sus actividades recreativas habituales.
Luego de semanas enteras en las calles el otoño boreal pasado para gritar su cólera contra una clase polÃtica que consideran corrupta, ahora muchos ocupan las azoteas de edificios.
En estos nuevos "paraÃsos", muchos con unas vistas impresionantes de la capital Beirut, con sus calles desiertas y magnÃficos atardeceres, han surgido actividades inusuales.
El fotógrafo de la AFP Joseph Eid pasó semanas subiendo escaleras para descubrir cómo los habitantes tomaron posesión de este nuevo espacio, que ofrece un campo ilimitado de posibilidades.
"Tan pronto como comenzó el confinamiento, ya no soportaba más y ahà fue cuando se me ocurrió la idea del techo", cuenta Sherazade Mami, una bailarina tunecina que vive en Beirut desde 2016.
Cada dÃa, esta joven artista sube a lo alto de su edificio de nueve pisos, equipada con su alfombra deportiva, una botella de agua y su música para estirarse y entrenar en la terraza.
Al igual que otros expatriados o libaneses cuya vida se desarrolla ahora en este nuevo entorno a cielo abierto, Sherazade mira la ciudad de manera diferente.
"Tengo una vista de todo Beirut, es hermoso. Gracias al silencio total de la ciudad, se oyen los pájaros. Y se ve el sol", dice.
- Libre -
"Es el paraÃso para un artista que busca un lugar para trabajar, es casi mejor que el teatro. Es una sensación muy agradable", comenta la joven.
En otros lugares de Beirut, Rabih Medawar y su esposa Alona Aleksandrova, profesores de yoga, realizan movimientos acrobáticos en su techo.
Más al norte, hacia la ciudad costera de Biblos, la gimnasta libanesa Karen Dib instala su alfombra roja que ahora forma parte del decorado de su nueva sala improvisada en la cima del edificio.
En TrÃpoli, principal ciudad del norte del paÃs, la artista y activista Hayat Nazer pinta al aire libre su último lienzo.
Además de los artistas, un número creciente de residentes han instalado en los techos una silla o una tumbona para broncear, leer o fumar.
Hayat Nazer confÃa en que el experimento de confinamiento deje su huella en el estilo de vida urbano.
"Realmente espero que la gente empiece a plantar y a limpiar sus tejados. Los tejados han sido infraexplotados. Allà puedes hacer deporte, barbacoas, organizar fiestas", manifestó.
Sherazade afirma que no quiere abandonar su techo nunca más, incluso después del desconfinamiento.
"He descubierto un lugar donde me siento libre y seguiré usándolo", expresó.
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