“La beba del trenâ€: la encontraron en un vagón hace más de 20 años, en cuarentena empezó a descubrir su verdadera historia
LucÃa con la mamadera, poco después de ser hallada en el vagón de tren. Es 1998 y el año termina con una lista de acontecimientos que recorren el mundo. Es el año en que Francia gana el mundia...
LucÃa con la mamadera, poco después de ser hallada en el vagón de tren.
Es 1998 y el año termina con una lista de acontecimientos que recorren el mundo. Es el año en que Francia gana el mundial de local, el año en que Bill Clinton queda contra las cuerdas tras conocerse su relación extramatrimonial con la becaria Mónica Lewinsky, el año del suicidio de Yabrán, el de la detención de Pinochet en Londres, el de las maniobras de Menem para intentar la “re-reelecciónâ€. Pero 1998 es, también, el contexto de una historia mÃnima: una historia que comienza en el interior de un vagón de Primera Clase del ferrocarril Mitre, en la estación de trenes de Retiro.
Eran poco más de las 5 de la tarde cuando el guarda de un tren que habÃa llegado a Buenos Aires desde Tucumán subió a la formación para dar una inspección final. HabÃa sido un viaje de más de 20 horas y los pasajeros ya habÃan bajado, por eso tardó en entender lo que estaba pasando cuando la vio: en un asiento cualquiera de un vagón vacÃo, una beba de un poco más de un año jugaba sola.
La foto del vestido azul era, hasta la semana pasada, la primera foto de su vida. Pero el guarda y su mujer le mostraron otra, sacada una semana después de haberla encontrado.“Estaba bien vestida, bien nutrida, el pelo bien cortado y tenÃa un muñequito. Creo que no llorabaâ€. Quien habla con Infobae es ella, “la beba del trenâ€, que no sabe como se llamaba en ese entonces pero que ahora se llama LucÃa Gurevich y tiene, más o menos, 22 años. “Más o menos†porque su edad es un cálculo aproximado: en el hospital Argerich, a donde la llevaron cuando la encontraron, le hicieron la radiografÃa de la muñeca con la que se mide la edad ósea de un niño y estimaron que tenÃa 1 año y tres meses.
Detalles más, detalles menos, esa es toda la información que LucÃa tenÃa hasta el viernes 1 de mayo. Pero la cuarentena -que para gran parte de la humanidad es “tiempo muertoâ€- le hizo espacio a sus preguntas y se convirtió en el momento de salir a buscar las piezas desconocidas de su historia. ¿Quién la dejó en el tren?, ¿por qué?, ¿estaba perdida o la habÃan abandonado?, ¿por qué el guarda que la encontró y su esposa habÃan llevado su foto a los medios?
Las primeras piezas del rompecabezas
La beba habÃa aparecido en el tren el 2 de octubre de 1998 y fue adoptada por quienes hoy son sus padres en enero del año siguiente. Llegó a la casa en la que todavÃa viven juntos, en Capital, tres meses y tres dÃas después del hallazgo.
“Crecà sabiendo que habÃa sido adoptada, nunca fue un tabú ni un secretoâ€, cuenta LucÃa, que hace poco se recibió de pastelera y está por arrancar el CBC para estudiar Nutrición en la Universidad de Buenos Aires. “HabÃan pasado muchos años buscando adoptar: me gustaba saber que llegué a sus vidas por el deseo enorme que tenÃan de ser padresâ€.
"Me gustaba saber que llegué a sus vidas por el deseo enorme que tenÃan de ser padresâ€, cuenta sobre su adopción.A diferencia de muchas novelas televisivas de los noventa en las que la adopción se ocultaba en el cajón de los “secretos de familia", LucÃa creció sabiendo la verdad, aunque una verdad genérica, acorde a su edad. “La psicóloga les recomendó ir dándome detalles a medida que yo preguntara para no generar traumas con información que no pudiera procesarâ€, sigue. “Asà que siempre supe que me habÃan encontrado pero nunca habÃa preguntado quién, cómo, dóndeâ€.
TenÃa 16 años y ya habÃa tenido varios episodios de enojo, llanto y encierro -querÃa buscar y no sabÃa qué- cuando sus padres le revelaron lo poco que decÃa su expediente flaco: que un empleado ferroviario la habÃa encontrado en un tren un viernes de primavera pasadas las cinco de la tarde. Al contrario lo de que cualquiera podrÃa imaginar de una adolescente, la nueva pieza del rompecabezas la serenó:
“HabÃa sido abandonada pero abandonada entre comillas. Una cosa es que te dejen de noche en un descampado en invierno, pero si te dejan a plena luz del dÃa en un lugar público es para que te encuentren. Yo siento que la persona que me dejó me estaba protegiendo de algo o de alguienâ€. dice LucÃa.
No siente que la persona que la dejó la haya abandonado. Cree que la estaba protegiendo de algo o de alguien.Sus padres también le contaron lo que recordaban por fuera del expediente: que el guarda que la habÃa encontrado y su esposa habÃan querido adoptarla pero una jueza lo habÃa impedido y le habÃa dado la adopción a ellos, que hacÃa dos años y medio estaban inscriptos legalmente para adoptar. Su mamá le habló del miedo que sintió de que se la sacaran cada vez que veÃa al guarda y a su esposa reclamando por la beba en la televisión.
Sin información para conocer el otro lado de la historia, LucÃa sostuvo una mirada crÃtica. “Seguro lo hicieron de corazón, capaz no podÃan tener hijos y querÃan adoptarme pero creo que salir a decir ‘esta nena es mÃa, yo me la merezco, no era la formaâ€, contó ella a Infobae la semana pasada.
LucÃa se habÃa propuesto ir este año a Retiro a investigar, a ver si encontraba empleados que siguieran ahà 20 años después hasta dar con el hombre que la habÃa encontrado. Pero, al igual que al resto del mundo, el aislamiento también puso sus planes en pausa. Sin embargo, la mirada de LucÃa sobre el guarda del tren y su mujer cambió unas horas después de la charla con Infobae, cuando recibió un mensaje en su cuenta de Facebook.
Una búsqueda en cuarentena
La cuarentena la empujó a iniciar su búsqueda. En menos de una semana ya encontró otra pieza de la historia.Desde los 16 años hasta ahora, LucÃa no habÃa hecho más preguntas. “Lo pasado, pisadoâ€, pensaba. Pero la cuarentena la obligó a la quietud, a tener tiempo para mirar hacia adentro y hacerse preguntas nuevas. Y fue asÃ, después de leer la publicación de una chica que buscaba a un familiar en el grupo “Donde estás? (que ya tiene más de medio millón de miembros) que decidió contar su historia públicamente por primera vez.
Escribió que buscaba a su madre biológica “para agradecerle por haberme dado la posibilidad de vivirâ€. No buscaba una madre, porque ya tiene madre: querÃa saber por qué, también si tiene hermanos. Lo publicó el 25 de abril y ella misma se desbordó con la repercusión de su búsqueda, que fue compartida 35.000 veces. Se le fue tan de las manos que tuvo que bajar a contarle a sus padres lo que habÃa hecho: “TenÃa miedo de que pensaran que yo buscaba porque no los querÃa pero me dijeron que siguiera buscando, que ellos me apoyabanâ€.
Sus padres le dijeron que siguiera buscando, "que ellos me apoyabanâ€.Fueron las primeras lÃneas de su texto, sin embargo, la parte en la que contaba que la habÃan encontrado un 2 de octubre de 1998 en un tren en Retiro, lo que le permitió sacar del mazo otra carta inesperada. El viernes 1 de mayo, seis dÃas después de la publicación, LucÃa leyó un mensaje cortito en medio del aluvión de respuestas de otras personas que también buscan familiares.
“Hola LucÃa, somos Claudia y Claudio. Mi marido fue quien te encontró arriba del tren, este es mi númeroâ€. LucÃa no quiso hacerse ilusiones pero bajó corriendo y le dijo a sus padres, que estaban mirando una pelÃcula, que apagaran todo, que tenÃa algo para leerles. ¿SerÃa cierto? ¿Cómo les habÃa llegado la publicación?
“Le escribà al whatsapp y enseguida me mandó una foto: soy yo a upa de él. Es mi primera foto acá, una semana después de que me encontraranâ€. LucÃa se largó a llorar, también sus padres, también Claudia y Claudio, en San Miguel, donde viven.
La foto que le envió Claudia, donde está con el guarda -su esposo. pocos dÃas después de haberla encontrado.“Eras muy chiquitaâ€, repitió la mujer. Después le contó los detalles que le faltaban a la historia. “Ella trabajaba en la boleterÃa de la estación y él era guarda. Ese dÃa, Claudio estaba revisando los vagones y me encontró sentada en Primera Clase del lado de la ventana, yo tenÃa unas pinturitas. Llamó por radio a su mujer y le contó. Ellos estaban buscando tener hijos y creyeron que era algo asà como una señalâ€.
Llamaron a la PolicÃa y la llevaron al Argerich, donde se hicieron cargo de ella como si fueran sus padres. “Su deseo era tan grande que me veÃan como su hija. Me llamaron ‘Milagro’ y asà me anotaron en el hospital, me cuidaron dÃas y noches durante más de dos semanas, porque estuve internada hasta el 18 de octubre, DÃa de la Madre. Ella se acuerda bien de la fecha porque las enfermeras hicieron ramitos de flores secas para que los chicos se los regalaran a las madres. A mà me dieron uno para que se lo regalara a ella. En su casa todavÃa tienen colgada una foto donde están ellos dos con ese ramitoâ€.
También se acuerdan de ese 18 de octubre porque fue el dÃa en que la jueza les dijo que no podÃan seguir viéndola, que la beba iba a ir a un Hogar de Tránsito hasta tanto eligieran una familia anotada legalmente. “Se habÃan ilusionado tanto con la posibilidad de adoptarme que fue una puñalada, una angustia terrible, por eso habÃan ido a los medios: querÃan luchar por mÃâ€. Les hicieron notas en canal 9, en canal 13 y fueron con su foto al programa de Lanata.
Ahora sabe por qué el guarda y su esposa fueron a los medios con una foto de ella.“A medida que Ãbamos hablando entendà lo que fui para ellos y lo duro que fue no saber nunca más nada de mÃ, ni siquiera sabÃan cómo me llamabaâ€. ¿Cómo les habÃa llegado la búsqueda de LucÃa? El hombre que iba a ser el padrino de la beba habÃa leÃdo la publicación y los habÃa llamado llorando.
—¿Qué le dijiste a ella?
—Que les agradezco por haberme salvado, por haberme cuidado cuando estaba sola.
—¿Qué te contestó ella?
—Te quiero mucho, te quiero mucho, te quiero mucho.
Claudio le contó que la PolicÃa habÃa puesto carteles con la cara de la beba y un pedido de búsqueda en las estaciones, pero nadie la habÃa reclamado. Nunca habÃa habido, tampoco, una denuncia por lo que confirmó que nunca habÃa estado perdida. También le dijo que el tren venÃa de Tucumán pero tenÃa paradas en Santiago del Estero, en Rosario, por lo que tal vez es tucumana, tal vez no.
“Si te gustan las empanadas capaz sos tucumana, si te gusta dormir la siesta, capaz sos santiagueñaâ€, le dijo, y la hizo reÃr. Tal vez tampoco venÃa en Primera Clase y alguien la dejó ahà antes de bajar. Esa es ahora la pieza que le falta a la historia: saber quién la dejó, por qué, dónde nació, si tiene hermanos: la escena anterior al hallazgo.
Mientras la búsqueda de su origen biológico sigue su curso, LucÃa ya tiene un plan para cuando termine la cuarentena: un asado en San Miguel junto a sus padres, su novio, el guarda, su mujer y las hijas que ellos también lograron tener después de que “la beba del tren†atravesara sus vidas.
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