Vilma Ibarra, entre la escribanÃa de la pandemia y la militancia de género
(Jose Nicolini)Es la última guardiana legal de las decisiones del Poder Ejecutivo en relación a la pandemia. Vilma Lidia Ibarra, de 59 años, está en el dÃa a dÃa junto al presidente Alberto F...
(Jose Nicolini)
Es la última guardiana legal de las decisiones del Poder Ejecutivo en relación a la pandemia. Vilma Lidia Ibarra, de 59 años, está en el dÃa a dÃa junto al presidente Alberto Fernández y de su supervisión depende que cada resolución y decreto sobre el COVID-19 tenga coherencia jurÃdica. En el interÃn de esa delicada tarea, cuela un tuit donde deja en claro su desagrado sobre la composición exclusivamente varonil de la dirigencia sindical y empresaria del paÃs. Por segunda vez, en cinco meses.
La secretarÃa Legal y Técnica de la Nación es un cargo burocrático y gris, de rango ministerial. Sus predecesores inmediatos fueron Pablo Clusellas, Ãntimo amigo de la infancia de Mauricio Macri de la época del Cardenal Newman; y Carlos Zannini, hombre fundamental de Néstor y Cristina Kirchner. No es solo la oficina que revisa los decretos y reglamentaciones presidenciales. Para ejercerla se deben ostentar varias cualidades: saber jurÃdico, conocimiento de la arquitectura del poder estatal y, sobre todo, la estrecha confianza del Presidente.
Al igual que sus predecesores, Ibarra cultiva un perfil bajo, pero le agrega una agenda propia. Presentó, como senadora nacional en el 2006, el primer proyecto de aborto legal en el Senado y redactó el que envió este año Alberto Fernández al Congreso. Su máximo hito fue la elaboración junto a Silvia del proyecto de matrimonio igualitario. Ese texto tuvo la virtud de lo sencillo y lo conciso, como recuerda Mario Wainfeld en su libro Kirchner, el tipo que supo (Siglo XXI). Apenas agregaba un párrafo al artÃculo del Código Civil sobre el matrimonio: “El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos, con independencia de que los contrayentes sean del mismo o diferente sexoâ€.
Por eso, desde una “mesa chica†del poder presidencial predominantemente masculina, no serÃa exagerado adjudicarle el mote de la primera espada feminista al frente del Gobierno.
“El tuit no fue un ataque al Gobierno. El reclamo es parte del ADN de esta gestiónâ€, dijo a este medio uno de sus colaboradores. Desde su cuenta personal, Ibarra se despachó esta semana contra la foto de la reunión que tuvo Alberto Fernández con dirigentes de la UIA y la CGT en Olivos. "Ninguna reunión de personas empresarias y sindicalistas con el gobierno está completa sin mujeresâ€, definió en su publicación. Su comentario fue compartido por ministros del Gabinete: Nicolás Trotta (Educación), Wado de Pedro (Interior), Elizabeth Gómez Alcorta (Mujeres y Géneros).
En el grupo de WhatsApp de “Mujeres Gobernandoâ€, un espacio horizontal que nuclea a todas las funcionarias designadas con cargos polÃticos en el Gobierno, el tuit de Vilma Ibarra fue muy bien recibido. La crÃtica no surgió ni se articuló desde ese ámbito de visibilización y empoderamiento femenino. “Ella es muy querida y valorada por su manera de trabajar, su actitud en defensa de la equidad de género, y por su excelente trato y predisposiciónâ€, dijo una importante integrante del Gabinete.
La semana “militante†coincidió con el décimo aniversario de la sanción del matrimonio igualitario. Ibarra quebró el hermetismo de la gestión leguleya y salió de la exigente rutina del COVID-19 para festejar el aniversario junto a miembros de FALGBT por videoconferencia. “Uno a veces legisla y no siempre tiene esa sensación de haber algo hermoso. Esto no estaba en la agenda de los grandes partidos polÃticos. Ganamos el debate social y polÃticoâ€, rememoró la funcionaria en la transmisión.
La confianza entre Ibarra y Alberto Fernández es total, por lo que no se puede sospechar que el tuit se trató de un desaire hacia el Presidente. Madre de tres hijos, la hermana del ex jefe de Gobierno porteño AnÃbal Ibarra fue pareja del ahora mandatario en 2007. Y aunque el vÃnculo afectivo se extinguió, la amistad se mantuvo en pie, junto al respeto intelectual y profesional que ambos se tienen entre sÃ.
Ibarra cuenta con un vasto currÃculum. Abogada y procuradora de la Universidad de Buenos Aires, estuvo ocho años en los fueros Civil y Comercial del Poder Judicial, y se dedicó profusamente a la actividad privada con su estudio jurÃdico. Antes de asumir en el gobierno de Fernández, mantuvo un autoexilio polÃtico que la llevó a trabajar durante siete años para el holding de la Corporación América, de Eduardo Eurnekian.
Egresada del Colegio Nacional Buenos Aires, Ibarra hizo el camino habitual de un cuadro polÃtico militante. Hizo sus primeros pasos en la adolescencia con la Federación Juvenil Comunista (La Fede). En 1994, junto a AnÃbal Ibarra, se vio seducida por el Frente Grande de Carlos “Chacho†Ãlvarez, y más tarde se integrarÃa a “La Alianzaâ€. Primero asesoró a Ãlvarez como integrante de la Convención Nacional Constituyente, y luego acompañó al ex vicepresidente en el apoyo jurÃdico de los actos del Senado. Fue legisladora porteña, senadora nacional (2001-2007) y diputada (2007-2011). De manera enfática, defendió a su hermano en el juicio polÃtico que lo destituyó como jefe de Gobierno por la tragedia de Cromañon.
Con el colapso de la Alianza, se integró al armado “Partido de la Victoria†y después, de Nuevo Encuentro, hasta que rompió con MartÃn Sabbatella. Su orientación polÃtica de centro izquierda siempre la acercó a los espacios de la “transversalidadâ€. Es asà que Ibarra tuvo una relación tirante con el peronismo ortodoxo, sobre todo en el PJ porteño, donde Alberto Fernández se siente más cómodo.
Como Alberto Fernández, la secretaria Legal y Técnica tuvo sus diferencias con Cristina Kirchner. Con su libro Cristina vs Cristina: el ocaso del relato, se encolumnó en la legión de dirigentes crÃticos que se distanciaron por los yerros más evidentes de la gestión kirchnerista, como los casos de corrupción, la intervención del Indec, o la reforma judicial. Su texto fue un desglose de las contradicciones del discurso de Cristina Kirchner de los años noventa y de la década pasada.
En 2007, Alberto Fernández se puso en pareja con Vilma Ibarra. Tras la separación, mantuvieron un vÃnculo de confianza. (NA)Vilma recién fue convencida por Alberto Fernández para regresar a la polÃtica el año pasado, tras el primer resultado victorioso del Frente de Todos en las PASO. Después de un largo recorrido en el Poder Legislativo, le llegó su primer desafÃo en el Ejecutivo. En términos de trabajo, no la tuvo sencilla. Desde que se declaró la pandemia, el presidente Alberto Fernández y su Gabinete publicaron en el BoletÃn Oficial unas 1820 páginas con decretos, decisiones administrativas y resoluciones relacionadas con el coronavirus. La revisión de última instancia de ese plexo normativo es supervisada por Vilma Ibarra y su equipo.
Con un Congreso que recién se reactivó con sus primeros ensayos de sesión, tras un mes y medio de cuarentena, la responsabilidad de la SecretarÃa Legal y Técnica en la elaboración de los DNU aparece con una función crÃtica. Casi todos los dÃas asiste a la Casa Rosada o se reúne con Alberto Fernández. Hasta el viernes, estuvo abocada al 100% en los considerandos y otros pormenores del decreto de prórroga. Fue previsora: antes que se decretara la cuarentena, organizó a los abogados de su equipo con un esquema de trabajo remoto para evitar posibles dificultades en lo operativo. “Es ansiosamente rigurosaâ€, la describen desde su entorno. “Manda mensajes con correcciones desde las 7 de la mañana y puede contestarte una modificación u otro punto de vista a las 1 de la madrugadaâ€.
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