Eva Perón en ParÃs: detalles de la gira diplomática de una mujer que deslumbró a la ciudad de las luces
Eva Perón en la firma del tratado comercial entre Francia y la Argentina (Photo by Everett/Shutterstock) (Everett/Shutterstock/)El 16 de julio de 1947 el periódico francés Le Monde publicaba en ...
Eva Perón en la firma del tratado comercial entre Francia y la Argentina (Photo by Everett/Shutterstock) (Everett/Shutterstock/)
El 16 de julio de 1947 el periódico francés Le Monde publicaba en tapa que la embajada argentina habÃa anunciado la llegada a ParÃs de madame Perón, programada para el 21 de julio de entonces.
La cita en ParÃs formaba parte de la agenda diplomática que la “gira del arcoiris†planteaba desde su inicio en febrero de 1947, cuando MarÃa Eva Duarte de Perón pisó el viejo continente llegando a la España franquista.
Al elenco de paÃses a visitar se sumaron además Portugal, Mónaco, Italia comprendiendo el Vaticano y Suiza. En un plano de reconstrucción mundial, Evita con tan solo 28 años llevó adelante negociaciones y acuerdos internacionales que posicionaron a la Argentina en un rol clave del tablero geopolÃtico de la posguerra.
En su llegada a ParÃs fue recibida por el entonces ministro de Exteriores Georges Bidault y una delegación de mujeres y niños que esperaron a la salida del aeropuerto aplaudiendo entre banderas argentinas y francesas. ParÃs puso para uso de la primera dama argentina el auto del general Charles De Gaulle, gesto que sólo tuvo un antecedente y fue ni más ni menos que para una visita oficial del ex primer ministro británico Winston Churchill.
El ministro de Relaciones Exteriores Georges Bidault, Eva Perón, y Julio Victorica Roca (Photo by Everett/Shutterstock) (Everett/Shutterstock/)Hospedada en una suite del primer piso del Hotel Ritz, Eva en su agenda oficial llevó adelante el almuerzo con el presidente francés Vincent Auriol donde entre otras cosas se trató el acuerdo comercial entre Argentina y Francia. Luego visitó Versalles, la tumba de Napoleón y la torre Eiffel.
También las puertas de Notre-Dame se abrieron y, en un contexto donde se entonó el himno nacional argentino en la nave principal, Eva ingresó vestida de blanco, y fue recibida por el entonces arzobispo de ParÃs, monseñor Roncalli. Aquà cabe destacar el momento de encuentro entre ella y el entonces arzobispo que en 1958 serÃa elegido como Sumo PontÃfice y conocido como Juan XXIII.
El padre Hernán BenÃtez, confesor de Evita, que la acompañaba durante el viaje, comentó sobre la conversación que mantuvieron ambos, y no abordaron más que la idea que venÃa desarrollando Evita en su mente: la creación de la Fundación de Ayuda Social.
Eva Perón durante la recepción en la embajada argentina en ParÃs (Photo by Everett/Shutterstock) (Everett/Shutterstock/)Los consejos que obtuvo de parte de monseñor Roncalli demuestran que el religioso la comprendió completamente. Quizá porque los dos eran de origen humilde y habÃan conocido idénticas humillaciones. Recordemos que entonces fue una decisión vaticana designar al “último de los obisposâ€, como se lo denominaba internamente, un hijo de campesinos, rústico y sencillo, a la cabeza una de las iglesias “más finas†del mundo. “Si de verdad lo va a hacer -le dijo Roncalli aludiendo a la idea de la Fundación de Ayuda Social-, le recomiendo dos cosas: que prescinda por completo de todo papelerÃo burocrático, y que se consagre sin lÃmites a su tareaâ€. Dos consejos que Evita siguió, como sabemos, al pie de la letra.
Eva Perón también asistió al acto de imposición del nuevo nombre de una estación del subte parisiense, Argentine, que al momento era llamada Obligado, ya que hacÃa referencia a la batalla librada en el RÃo Paraná en 1845. El nombre del paÃs era la nueva designación de una parada, pues como afirma el antropólogo francés Marc Augé las estaciones “son las lÃneas de la memoria de los diferentes individuos que la recorrenâ€, y ésta se encuentra a pocos metros de la avenida más célebre del mundo, los Campos de ElÃseos.
En referencia al acuerdo comercial y financiero entre Argentina y Francia, el periódico Le Monde, el 24 de julio de 1947, publicarÃa detalles en su edición mencionando que en presencia de madame Eva Perón, Argentina abrÃa un nuevo préstamo de 600 millones de dólares. Además, el acuerdo incluÃa el intercambio en particular de cuero, carne, cereales, aceites, y quebracho a cambio de acero, automóviles, diversos productos mecánicos, y en particular máquinas textiles, productos quÃmicos.
Un paseo obligado para la señora fue también la Maison Dior. En una entrevista le preguntaron a Dior a qué reinas vestÃa y contestó: “A Evita Perónâ€. En la maison francesa crearon un maniquà con sus medidas para poder probar las prendas adecuadamente. Dior creó para Evita trajes de chaqueta, vestidos y abrigos. Cuando el maestro francés inventó el “New Lookâ€, de cintura marcada y falda con volumen, Evita fue su primera embajadora.
Eva Perón visita un taller de costura (Photo by Everett/Shutterstock) (Everett/Shutterstock/)En plena temporada estival, la Costa Azul vio a ésta joven argentina lucirse entre prÃncipes, empresarios, y personalidades de alta alcurnia en un contexto mundial de inmensa fragilidad y reconstrucción. Los periódicos de entonces mencionan a Eva entre los personajes más importantes del año haciendo alusión a su obsesión por las rosas blancas. “Mme Eva Peron, qui n’aime que les roses blanches†es la cita textual del diario Le Monde del 14 de agosto de 1947, donde resume la temporada de verano.
PolÃticos, diplomáticos, diseñadores, cámaras, fotógrafos y seguidores, gente de otras nacionalidades que observaron curiosos la presencia de una señora llegada de la Argentina, que habÃa sido recientemente condecorada con el tÃtulo de Legión de Honor, la máxima condecoración francesa instaurada por Napoleón a principios del siglo XIX. Evita además de tendencia y estilo traÃa los cimientos de una relación de cooperación internacional que aún hoy perduran.
Deslumbrar la ciudad de las luces no es tarea común, por eso geográfica y espiritualmente, visibilizado en ella, el destino de Los Toldos a ParÃs demuestra que la inspiración y la grandeza nació en el interior y honrarla le concedió la inmortalidad de su nombre.
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