EEUU respalda la iniciativa de fortalecer al FMI que sumarÃa más de USD 3.300 millones a las reservas de la Argentina
Janet Yellen, secretaria del Tesoro de los Estados Unidos. REUTERS/Joshua Roberts/File Photo (JOSHUA ROBERTS/)La secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen, transmitió a sus pares del G20, que ap...
Janet Yellen, secretaria del Tesoro de los Estados Unidos. REUTERS/Joshua Roberts/File Photo (JOSHUA ROBERTS/)
La secretaria del Tesoro de EEUU, Janet Yellen, transmitió a sus pares del G20, que apoyará la propuesta para que el Fondo “emita†USD 500.000 millones en Derechos Especiales de Giro (DEGs), la “moneda†del organismo.
La propuesta habÃa sido adelantada semanas atrás por el Tesoro de Italia, que tiene a su cargo la presidencia temporal del G20, y significará que los paÃses asociados al Fondo podrán asà contar con un adicional de divisas equivalente a su cuota de capital en el organismo.
En el caso de la Argentina, cuya cuota en el FMI es del 0,67%, significará que el Banco Central verá automáticamente aumentar sus reservas brutas en unos USD 3.350 millones (el monto dependerá exactamente de cuál sea finalmente la emisión de DEGs que se autorice y el tipo de cambio respecto del dólar).
La posición de EEUU es también en parte la respuesta a un pedido de 215 ONGs internacionales (tales como Jubilee, USA Network y Oxfam) de aumentar la asignación de recursos de liquidez a los paÃses pobres, aunque las organizaciones humanitarias pidieron una asignación mucho mayor, de USD 3 billones (es decir, seis veces más) en una carta dirigida al FMI y al G20. La asignación de estos fondos, dijeron las ONG, es necesaria si no se quiere empujar a paÃses de bajos y medianos ingresos a situaciones de malestar financiero o incluso default de deuda soberana.
De Trump a Biden
Incluso en plena pandemia, la administración de Donald Trump resistió esa medida para dotar de mayor liquidez a paÃses con menos posibilidades financieras o de acceso a los mercados de capital, pero ya en su campaña el ahora presidente de EEUU, Joseph Biden, habÃa señalado que trabajarÃa en forma “multilateral†para atacar los problemas relacionados con la pandemia.
Además, Yellen insta en su carta a los otros miembros del G20, que mañana mantendrán una reunión virtual, a que “presten†parte de su cuota a paÃses de menores recursos, de modo que estos se beneficien proporcionalmente más de la nueva asignación. Ese pedido difÃcilmente se aplique a la Argentina, que si bien integra el G20 y no se cuenta entre los paÃses pobres en la clasificación de los organismos internacionales, claramente atraviesa una situación de estrechez financiera y de hecho tiene que afrontar, a partir de septiembre próximo, el repago de aproximadamente USD 45.000 millones al FMI.
La Argentina integra el G20 y yo se cuenta entre los paÃses “pobres†en la clasificación de los organismos internacionales, pero claramente atraviesa una situación de estrechez financiera y tiene que afrontar, a partir de septiembre próximo, el repago de aproximadamente USD 45.000 millones al FMI
La carta de Yellen “es un bienvenido paso adelante luego de la intransigencia de la administración Trumpâ€, dijo Richard Kozul-Wright, director “Globalización y Estrategias de Desarrollo†de las Naciones Unidas, citado por el diario británico Financial Times. Según Kozul-Wright, Yellen (y EEUU) son aún “demasiado cautelosos en reconocer el potencial (de la asignación) del DEG para alivar los problemas de liquidez que limitan ls posibilidades de recuperación del mundo en desarrolloâ€. Al respecto, señaló que asà como en 2009 (la última asignación de DEGs) sirvió para enfrentar la crisis financieras de las hipotecas, una nueva asignación ni deberÃa discutirse de tan necesaria que es en el marco de la pandemia.
El temor demócrata
El pedido de Yellen de una mayor transparencia y rendición de cuentas en el despliegue de estos nuevos recursos tiene que ver con el temor del gobierno demócrata de ser acusado por la oposición republicana en el Congreso de beneficiar de este modo a paÃses como Irán y Venezuela, que también verán aumentadas sus reservas y su liquidez, e incluso de China, un paÃs superavitario que también podrá “prestar†parte de su asignación a Estados cuyas polÃticas o gobiernos no son del agrado de Estados Unidos.
La carta de Yellen incluye algunos párrafos sobre la discusión en el seno del G20 y de la OCDE sobre la regulación tributaria en el área de las transacciones digitales y ocurre en un momento polÃticamente sensible para el nuevo gobierno, que debe votar algunas provisiones del paquete de estÃmulo de USD 1,9 billones (millones de millones) para reactivar la economÃa norteamericana.
Aunque algunos economistas empiezan a recomendar cautela fiscal, ante un eventual aumento de la inflación, Yellen se mostró más bien en la posición inversa y advirtió a sus colegas del G20 de no retirar las medidas de apoyo “demasiado prontoâ€.
El beneficio argentino
A fines de enero, a raÃz de declaraciones de Gelsomina Vigliotti, una funcionaria del Tesoro italiano, Infobae habÃa adelantado la posible asignación de DEG, que representará un gran alivio para las reservas del Banco Central. Esa posibilidad avanzó nuevamente hace un par de semanas, cuando ya quedó en claro que el principal cuidado del gobierno de Biden era no ser acusado de proveer involuntaria ayuda financiera a paÃses como Irán y Venezuela
Ya entonces, sin embargo, el exrepresentante argentino en el directorio del FMI, Héctor Torres, habÃa señalado que esa posibilidad estarÃa de hecho limitada por la reticencia que tendrÃan los bancos a proveer de liquidez a cambio del eventualmente acrecido valor de su “cuota†en el Fondo a paÃses “enemigos†de Washington. Por caso para Venezuela, explicó, el acceso a los fondos serÃa muy difÃcil pues el FMI no reconoce como gobierno legÃtimo al régimen de Nicolás Maduro y Caracas le serÃa muy difÃcil “disponer del asiento contable que Venezuela va a tener a su favor en el FMIâ€.
Ese problema no existirÃa para un paÃs como la Argentina, que de este modo podrÃa beneficiarse de un aumento de reservas de cerca de USD 3.350 millones por un evento ajeno a su polÃtica económica y que, paradójicamente, le dará más aire al gobierno de Alberto Fernández para demorar un acuerdo con el FMI que pudiera perjudicarlo en plena campaña electoral.
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